W&Wmagazine number 2 | Page 16

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Acariciada por las gélidas aguas del mar, Reykjavik se resiste a despuntar; pero cuando te metes en sus entrañas, te cautiva, con su encantadora simplicidad provinciana que te hace enamorar, y sentirte muy “como en casa”. En un país de solo "unos" 300.000 habitantes, la gran Reykjavik es un enorme pueblo de casitas bajas, ecológicamente sostenible, de poco más de 100.000 habitantes.

Su historia comienza con los primeros asentamientos noruegos en el 870, y su vinculación a la corona danesa, hasta su independencia. No abundan los grandes edificios, sino un pequeño centro histórico entre el puerto y un lago, y una armónica sucesión de barrios de casitas bajas de estilo escandinavo, de alegres colores. Es una de las capitales más peculiares de Europa. Sin pretensiones, pero hermosísima.

De nombre impronunciable, y en lo alto de una colina, esta hermosa e inusual iglesia es uno de los iconos de la ciudad. Aunque es el templo más grande de la ciudad, no es la catedral. Al final de la zona comercial, fue comenzada en 1937 segun diseño de Samuelsson Gudjon, y terminada en 1986. Un capricho geométrico, que rinde homenaje a los glaciares, lava y rocas del paisaje islandés. Enfrente, una estatua de Leifur Eiriksson. Uno los exploradores-navegante más famoso de su historia.

Hallgrimskirkja.

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