TALENTO SEP-OCT 2018 talentoSEP2018 - Page 21

de ventas de este tipo de servicio tan intan- gible - el marketing preciso para diferenciarse de sus muchos competidores, etc. De hecho, creo que las prisas generadas por tanta dopamina son muy peligrosas, y llevan a muchos nuevos coaches a abandonar precipitadamente sus fuentes estables de ingresos en pos de unas infundadas expec- tativas de buenismo y abundancia. En otras palabras, aunque yo fui de los afortunados en poder cambiar de trabajo y dedicarme por entero al coaching sin morir de hambre en el intento, muchos de mis compañeros de certificación jamás han hecho una sesión de coaching profesional, y otros muchos tuvieron que regresar a sus anteriores empleadores con el rabo entre las piernas al no saber cómo hacer esa transición con éxito. Y eso que yo me certifiqué hace más de diez años, cuando salíamos al mercado cien coaches al año; hoy día se certifican muchos más, que competirán inexo- rablemente por conseguir su respectiva cuota. Entonces, si no tengo intención de dejar mi actual empleo y por otra parte hay tantas pro- babilidades de no encontrar hueco como coach profesional, ¿para qué me voy a formar?¿No sería un gasto inútil de tiempo y dinero? La respuesta es un NO categórico. Merece la pena, y mucho, certificarse como coach aunque no tengas pensado trabajar en ello. Por citar algunas razones, aquí van cinco: 1. La formación en coaching es extraordinaria- mente renovadora y motivacional; no puedes ayudar a “resetearse” a una persona si no te “reseteas” tú antes, así que es una experien- cia maravillosa y una gran oportunidad para enfrentarte a tus creencias limitan- tes y sustituirlas por otras potenciadoras -de ahí el subidón que comentábamos antes-. O sea, que pasarás del “no puedo” al “estoy de- seando empezar”. 2. El coaching se basa en hacer pre- guntas, para estimular el proceso de responsabilidad (entendida como “habilidad para responder”) del sujeto. Y esto funcio- na también contigo mismo, en una suerte de “auto-coaching”. Es decir, adquirirás el hábi- to de no dar nada por sentado, ver múltiples enfoques ante una misma situación, apor- tar racionalidad y posibles soluciones para tus propios bloqueos en los momentos en que estás más prisionero de tus emociones… 3. Un pilar del coaching es el profundo respeto del coach hacia el ser humano que tiene delante, sin juzgarle y con propósito de acompañarle en sus objetivos. Así que los coaches desarrollan los mecanismos relacionados con la empatía y mejoran enormemente su relación personal con 21