TALENTO SEP-OCT 2018 talentoSEP2018 - Page 15

junto de valores , inquietudes , aspiraciones , sistema de creencias , fortalezas y áreas de desarrollo , así como otros elementos que definen quién es y su potencial de crecimiento para “ llegar a ser ”. El contexto externo , en cambio , se centra en cómo interactúa con otras personas y el mundo en general ; por ejemplo , quién o qué influye en él y en qué o en quiénes influye a su vez . El “ arte conversacional ” en la labor del mentor se encuentra en ser capaz de conectar estas dos realidades de forma equilibrada -la externa y la interna- , vinculando la autoconciencia aumentada de mentee con una mayor consciencia ambiental , entendiendo por ambiente “ cualquier cosa que no eres tú ”. Esta “ doble expansión ” de la consciencia -hacia dentro y hacia fuera- busca , en definitiva , enriquecer la forma en la que el mentee analiza los problemas , determina qué es lo más conveniente , decide qué acciones tomar y planifica cómo conseguirá los recursos y el apoyo que necesita para lograr sus objetivos , al tiempo que mejora su capacidad de autogestión como consecuencia de un mayor entendimiento de sus procesos de pensamiento .
Probablemente la diferencia entre un buen y un mal mentor estriba sobre todo en conseguir el equilibro entre esas dos realidades , la externa y la interna , y la capacidad de abrir y provocar conversaciones que conecten y vinculen los intereses e inquietudes del mentee con una información relevante del contexto externo . Por lo tanto , una competencia crítica para los mentores es el juicio sobre cuándo y cómo ofrecer información sobre el contexto externo . Desde IMS insistimos precisamente en la importancia de la escucha como habilidad clave para ser capaz de captar el “ campo de juego ” interno del mentee ; sólo así la información de contexto que proporcione el mentor desde sus consejos y / o sugerencias serán suficientemente significativos y / o relevantes para el desarrollo del mentee .
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junto de valores, inquietudes, aspiraciones, sistema de creencias, fortalezas y áreas de desarro- llo, así como otros elementos que definen quién es y su potencial de crecimiento para “llegar a ser”. El contexto externo, en cambio, se centra en cómo interactúa con otras personas y el mundo en general; por ejemplo, quién o qué influye en él y en qué o en quiénes influye a su vez. El “arte conversacional” en la labor del mentor se encuentra en ser capaz de conectar estas dos realidades de forma equilibrada -la externa y la interna-, vinculando la autoconciencia aumentada de mentee con una mayor consciencia ambiental, entendiendo por ambiente “cual- quier cosa que no eres tú”. Esta “doble expansión” de la consciencia -hacia dentro y hacia fuera- busca, en definitiva, enriquecer la forma en la que el mentee analiza los problemas, determina qué es lo más conveniente, decide qué acciones tomar y planifica cómo conseguirá los recursos y el apoyo que necesita para lograr sus objetivos, al tiempo que mejora su capacidad de autogestión como consecuencia de un mayor entendimiento de sus procesos de pensamiento. Probablemente la diferencia entre un buen y un mal mentor estriba sobre todo en conseguir el equilibro entre esas dos realidades, la externa y la interna, 䁱ɥȁɽٽȁ)ٕ́ͅՔѕ٥ձ́ѕɕ͕́եՑ́ѕչɵ͸)ɕمєѕѼѕɹ)AȁхѼչѕѥɄ́ѽɕ́́եͽɔ䁏͵ɕ)ɵ͸ͽɔѕѼѕɹ͑%5Lͥѥ́ɕͅєх)͍ՍٔɄ͕ȁ聑хȁqՕtѕɹѕ)ͱɵ͸ѕѼՔɽɍѽȁ͕͑́́佼՝ɕ)͕ՙѕєͥѥٽ́佼ɕمѕ́Ʉͅɽѕ(