Ruido.pdf (Oct. 2014) - Page 438

Entre la letra y la música lugares del mundo, pero cambiando la letra, como la canción “Sin Reacción” de ‘Peste Mutantex’, que toma parte de la música de “My Way” de ‘Sid Vicious’. En estas primeras letras en Medellín la idea parecía estar muy clara y dentro de unos márgenes muy limitados. El Punk apostaba a unas letras muy crudas; quizás es fácil pensar que estaban reflejando los entornos en los que se encarnaba este género, pero no es tan sencillo. Muchas de las letras sí tenían la violencia de esta época en sus líneas, muchas jugaban a ridiculizar estas imágenes alrededor del narcotráfico que emergían cercanas, pero en el fondo de estas letras, más allá de si hablaban de algo social o no, había un desencanto, una rabia que devenía gritos, afonías e insultos. Pero esto no es desconocer las letras en el Punk y la importancia crítica que estas han tenido en el proceso de componer canciones. Lo que sí vale la pena debatir es aquello de las letras como reflejos “naturales” o “fidedignos” de la realidad, que por mucho tiempo es (y ha sido) un discurso proveniente de actores dentro de la música y por fuera de esta, especialmente en géneros como el Punk y el Hip–Hop. Sobre esto, vale la pena mostrar que las letras sí tienen elementos coyunturales, históricos, pero difícilmente son testimoniales o teleológicas1, más bien responden a melodías, rimas y emociones, y es aquí donde aparece la música como elemento guía. Antes de hablar de la relación dialéctica que parece haber entre música y letras vale la pena seguir viendo elementos del pasado en los que la pregunta por la letra estuvo siempre activa. A diferencia del Punk, el Metal tenía más metáforas; una mayor cantidad de figuras literarias deformaban esa idea de narrar el entorno tal cual que, aunque estaba presente, se desfiguraba entre lo épico y sombrío. Muchos de los primeros músicos que iniciaron en la ciudad con estos géneros alternativos escuchaban música en inglés o en otros idiomas. Los primeros discos que escucharon no eran inteligibles para muchos; sólo unos pocos músicos se lanzaban con traducciones temerarias en una época en la que no había traductores a la mano. Pero esto no alejaba la música de los públicos locales; quizás eran los ritmos, los tarareos, la fuerza y la velocidad lo que creaba cierta conexión con la música para esa época. Ese primer contacto con palabras desconocidas y armonías disonantes crearía un estilo muy particular en la búsqueda de composiciones propias. Incluso muchas canciones de la década de los ochenta fueron construidas conservando la música de bandas de otros 438 Por su parte, y casi una década después, el Hip–Hop sí tenía esta lógica en su genealogía: narrar entornos. De hecho, la misma historia del Mc sugiere un personaje que narra parches, encuentros, cotidianidades de barrio. Pero en Medellín la historia no es tan simple; quizás mucho del Rap que se hizo en la ciudad sí estaba en ese contar historias, en dar vida a los acontecimientos de la violencia, pero también en barrios donde se concentraban muchos de los acontecimientos de la violencia emergieron canciones y ritmos que cantaban a otras cosas. En suma, es difícil ver una división clara entre dos tipos de letras globales o dos tipos de forma de composición. Más bien cada uno negocia con su entorno como puede o quiere. Algunos lo reflejan en velocidades, sensaciones, gritos, metáforas; otros lo trabajan desde el lenguaje, desde la narración y (des)composición de