Ruido.pdf (Oct. 2014) - Page 396

para empezar una gira de conciertos por pueblos y festivales. Era una banda que encendía el lugar a donde llegaba, con una instrumentación bien trabajada, y, a pesar de no tener todavía mucho material, podían tocar covers que modificaban con mensajes propios e intercalaban con sus canciones. De toque en toque fueron acoplando el ‘Zafarrancho’. Su propósito no ha sido sacar un álbum entero ni pensar en grandes trabajos, sino sacar canción por canción, como han hecho hasta ahora. De esto, rescatan que hay concentración y trabajo, hacer de cada canción un éxito como la ‘Cumbia del Estudiante’. El trabajo de composición lo hace el vocalista, él piensa las canciones y sus letras. En concreto, cree que al estar haciendo Cumbia y ritmos tropicales, tienen una oportunidad única para transmitir un mensaje a mucha gente: “La música es un vehículo”. Y ese mensaje, explican, debe de tener una posición política acompañada de música bien trabajada para alcanzar más difusión de las letras. Para esto, encontraron lo que ellos llaman “Parranda Muffin”, un género inventado por ellos y que según cuentan tienen mucho de Cumbia, pero también Rap (les gusta rapear en las canciones), algo de Reggae y sonidos tropicales. Con este acelerado crecimiento, en sus inicios llegaron a un concierto que recuerdan con bastante emoción: el de la despedida de año de la facultad de artes de la Universidad de Antioquia. Entre el público estaban decenas de profesores de música (todos los integrantes de la banda son empíricos), además de la pianista Teresita Gómez, el maestro Fernando Pabón y el director de la Sinfónica. La presencia de maestros escuchándolos los asustaba, pero al final del concierto los asistentes pidieron una canción más e, incluso, Pabón se subió a la tarima a cantar una canción con ellos. Con esto, vino la discusión de ser o no comercial. Aquí, ellos prefieren mantenerse a un lado, en especial porque nunca ha sido la pulsión inicial que los llevó a hacer música. No obstante, no estaría mal estar en una escena donde hubiera un reconocimiento por el trabajo musical, más con una banda como ‘Zafarrancho’, con el montaje técnico y las horas de disciplina y trabajo invertidos. Es allí donde ven difícil progresar como músicos porque, a pesar de que han contado con buenos espacios y muchos conciertos, les preocupa enfrentarse a emisoras que les piden payola (regalos para los oyentes) o bares y lugares que lo máximo que pagan es el transporte de la banda. Esto proviene de un Estado que poco consumo cultural genera y de una escena que replica muchas de estas prácticas. Al final, son descreídos con el disco físico o con los proyectos largos, y por eso, por el momento, sólo le apuestan a una sola canción a la vez y a estar tocando en muchos 396 escenarios, ya que allí ven el verdadero valor de la música actualmente. Entre sus canciones están ‘El Montañero’, ‘La Cumbia del Estudiante’, ‘Sentimiento CO’ y el ‘Jornalero’ de Octavio Mesa, a la cual le agregaron fraseos de Rap cortos con sus mensajes. Con estas canciones han conquistado festivales en varios pueblos y prendido conciertos que parecían imposibles. En últimas, ‘Zafarrancho’ nos enfrenta a un fenómeno que ha tenido acogida en los últimos años, lo colombiano en la música alternativa, y que tiene por delante un escenario bastante competitivo. A pesar de esto, para ellos no parece ser un problema, siempre y cuando tengan el güiro y la guitarra para arrancar su Parranda Muffin en cualquier escenario que tengan al frente.