Ruido.pdf (Oct. 2014) - Page 306

Esto no tiene problema mientras el artista tenga la capacidad de darle una marca, es decir, sea capaz de transformar los sonidos que consigue en un sonido propio. De lo contrario, la escena musical se convierte en una en la que varios artistas tienen sonidos repetidos copiados de una misma librería. Con ‘Vandel’ vemos una profunda pregunta por la calidad de la música. En particular, su proceso creativo se da por etapas, es decir, no se permite ahogarse o sesgarse en un solo sonido, sino que cada vez que crea una canción o una serie de canciones, saca un tiempo para experimentar, probar nuevos sonidos y dejar quieta la creación por un tiempo. Esto, entre otras cosas, le ha permitido ser crítico con su propia música e ir viendo sus propios avances. Así, aunque siempre hace House, se permite otras cosas como las percusiones del Jazz o diferentes ritmos en clave de House. Incluso, en uno de sus discos, “Jugo de Naranjo”, hay un rap instrumental (Trip-Hop) que produjo junto a José Henao, recordando su primera etapa en la música. Después de lograr cierto reconocimiento tocando sus temas como productor en la escena de Medellín, le llegó el turno de tocar un live. Esto tiene la dificultad de que se debe improvisar, es decir, sonar las canciones propias pero con cambios en vivo. Canciones que se alargan, se recortan, ritmos nuevos que entran, todo en pro de cautivar un público. El primer live de ‘Vandel’ fue en un concierto de Matías Aguayo, allí fue donde perdió el miedo a eso. Luego vendrían eliminatorias de Altavoz, Festival Invazión y otros toques locales que le fueron dando un lugar en la pequeña escena House de la ciudad. Sobre esta escena cree que ha habido avances. Si comparamos con unos años atrás, ‘Vandel’ siente que ahora hay mayor investigación sobre el tema de la música, mayor información y los empresarios se están atreviendo a traer mejores músicos, esto sube el nivel del ámbito local. Además, la ciudad cuenta con productores que están a la altura de cualquier escena internacional. Aquí ve una ventaja clave con respecto a otros géneros y es que en el mundo de la electrónica aprendieron mejor que nadie a hacer uso del mercado digital, difundir, compartir y moverse por redes, antes que los trabajos físicos o conciertos, pero sin descartar estos. El mundo de los colectivos es importante en la música electrónica. ‘Vandel’ hace parte de ‘Monofónicos’, colectivo que nace con la necesidad de reunir productores locales con una idea inicial de dar talleres, pero con el tiempo se convirtió en un netlabel, un sello digital que concentra su accionar en la producción y distribución libre de música (Creative Commons). De este modo, ‘Monofónicos’ produce varios lanzamientos durante el año y un cd anual en el 306 que compila el trabajo de sus integrantes, así como los sencillos de los integrantes. Juan Camilo Naranjo siente que Medellín está creando su propia identidad musical y los eventos y lugares están mejorando en la calidad de sus presentaciones, tanto por la consecución de artistas internacionales como por la apertura de espacios a sonidos diferentes a los dominantes en la escena local. En suma, con ‘Vandel’ vemos que la electrónica ya tiene sus especificidades técnicas en la ciudad, un público que entiende de música y una ola de productores desde diferentes géneros que están logrando tensionar esos sonidos predominantes que ha tenido la ciudad en cuanto a la Electrónica.