Ruido.pdf (Oct. 2014) - Page 292

de los mismos sonidos que, por abundantes, pueden intoxicar la imaginación. Este grupo ha sido capaz como casi ninguno de vivir un proceso en menos tiempo. Germán dice que para él solo existe el próximo proyecto y esa ansiedad se canaliza en una habilidad para hacer todo por ellos mismos. Es extraño eso de la música que es para sentir. Hay en ‘Back’ un interés que no es el de entretener, no es alegrar y ni siquiera ser divertidos. Algo que como en pocos grupos está igualmente unido a la puesta en escena, casi que en los rostros, y a la música, donde la letra es secundaria pero se alinea sin insistir. Ese movimiento ha impedido que sean atrapados y les ha dado una posición con la ausencia de un Japón y una profundidad con su Colombia. Sin embargo, el objetivo de ‘Back’ no es aportarle a la escena japonesa como colombianos, “el objetivo es Colombia”. Entonces desde ese sonido refrescante rastreado en Japón llegan a las versiones de Pasillos colombianos en los que ‘Back’ se siente “tratando de redescubrir las raíces y esos progenitores (…) de la música más pura que hay en Colombia, porque no es bailable, no es fiesta, es música estrictamente de sentimiento”. En vez de divertir, con ‘Back’ suceden cosas como que se les acerque alguien mayor de cuarenta años llorando por haber rescatado del olvido una canción colombiana. “Rockerizamos tomando la letra, no destruimos la melodía” es la explicación para que aún con su estilo la gente se siga conmoviendo con esas canciones colombianas. Sin embargo, más allá de la técnica es la habilidad de comprender esa música (y a la música) por fuera del entretenimiento. “No podemos ser los mejores o los más talentosos, pero estamos en movimiento constantemente”. Ese movimiento es una “cadena de combos de detalles” y un trabajo “silencioso” en el que “el día menos pensado ¡PAW!”. Pero el día menos pensado no es suerte, sino disciplina que, como dicen los japoneses en Germán, tarde que temprano vence al talento. Fotos: D. Rodriguez 292