Ruido.pdf (Oct. 2014) - Page 137

y Metal, y vuelve a surgir una fuerte adrenalina de lo técnico, que es por supuesto la velocidad, y por lo tanto una mayor preparación para poder que la espontaneidad fluya. Ellos sí se sienten adentro de la escena del Metal y les parece que aunque es una música amplia hay que concentrarse en ella, ya que de esa profundización pueden obtener toda la creación, toda la música. Sin embargo, cuestionan las miradas muy conservadores de los adolescentes y niños metaleros que se niegan a veces a escuchar nuevas cosas, y que serían muy fáciles de influenciar negándose a una exploración más propia. Sienten que esos cerramientos no son de la esencia de la riqueza del Metal y que eso ocurre sobre todo en Latinoamérica. Con un pie en el Metal, donde nace su nombre de una canción de la banda británica ‘Venom’ y donde aflora la admiración por ‘Revenge’ y ‘Masacre’, y con otro pie en lo underground que aparece como una nueva esencia o una nueva tradición, hacen sus canciones. Cantan casi todo en inglés para guardar una sonoridad y una tradición. Tal vez el inglés es un idioma que se permite cantar más rápido. Los sonidos de la voz mezclan lo gutural del Metal con los alaridos risueños del Punk, poniendo a muchos escuchas a sentir las gargantas, el sudor y la piel más que las letras. Por su parte, estas tienen un fuerte contenido de protesta y rebelión contra la religión, contra el sistema, contra las guerras y una intención de crear polémica, pero también pueden hablar de mujeres y de fiestas. Ese género o subgénero de ellos parece que no es para hablar de mitos ni de mundos fantásticos como a veces, desde una Medellín que se referencia en el Metal de los ochenta, pudiera ser nuestra caricatura del cantante metalero, ligado -como si no fuera una de tantas posibilidades- a lo “épico”. Es una banda adicta a la espontaneidad de la fiesta o inclusive del parque, andariegos, llegando a “donde la noche los coja”, y apelando siempre a la adrenalina de tocar en vivo. Aunque ya se han tenido que “domesticar” un poco para entrar en el estudio de grabación, nos dicen que en vivo tocan más rápido, se contagian, y logran un mayor nivel que no tenían preparado. Registramos una trayectoria de mucha autogestión, llegando a bares primero con un público que no los conocía y luego con otros músicos que ya empiezan a pagar para escucharse entre ellos. Queda atrás pero también permanecen unos muchachos que aún niños intentaron con la música; como Julián que cuando vivió en Yotoco, municipio del departamento de El Valle, tuvo un amigo de Ibagué que tocaba guitarra y su sola imagen, su presencia con pasaje al gusto por el instrumento, le permitió descubrir esa fascinación. Esta es una banda que aunque sus integrantes puede que no vayan a asumir la música como profesión, siempre estará ahí con su nombre o disuelta en otra agrupación porque está ligada a algo más poderoso que lo económico y el sustento, está ligada a la manera de vivir. Indio, Ruso y Gafas se encuentran a sí mismos en una cotidianidad entre ensayos, toques y creación de canciones. “Yo grabo una canción y así no le guste a todo el mundo voy a ser inmortal… porque voy a ser yo para siempre,