Ruido.pdf (Oct. 2014) - Page 114

Foto: Pino el Bardo Pino el Bardo 114 Como en el Punk de los setenta, ‘Pino el Bardo’ es DIY (Do It Yourself, Hazlo tú mismo). Desde muy temprano aprendió a hacer por él mismo todo lo que le permitía construir una canción: grabación, beats, letras, voces, etc. Su historia es la de una generación de hoppers que conoció el Hip-Hop en el baile. El breakdance fue la actividad que fundó las bases del Hip-Hop en Medellín. Pero fue en el Rap donde encontró un quehacer, un sentido. En los noventa y en los dos mil era difícil conseguir la música en su barrio (Moravia). Sin internet, había que ganársela, ser amigo de los que la tenían y esperar a que un casete se acabara de tanto escucharlo para ir a buscar otras grabaciones. Su historia con el Rap fue de ir descubriendo niveles, posibilidades de interacción. Allí aprendió más cosas que en el colegio o en la familia, pero con la observación de que en el camino del Hip-Hop también -como en muchos otros lugares- se puede terminar en la calle, en las drogas. Quizás dependerá de cada quien saber qué camino tomar, porque en el Rap se puede encontrar todo. Rodearse de gente con talento fue su estrategia. En la comuna 4 aprendió de muchos, siendo parte de procesos importantes como el Barriología, trabajo compilado por ‘HIP4’ y que recogía los mejores grupos de Rap para la época en la ciudad. Allí participó con su grupo ‘La Cofradía de los Bardos’. Sin embargo, este compilado no fue lo que esperaba, su aporte como grupo fue cortado y delimitado, así empezaba a pensar en su carrera de solista.