Revista UNADicción Abril - Page 38

Ya sea para pedir en un restaurante, para saber qué llevar a una cena o por puro placer: aprender a beber vino es simple si sigue las siguientes indicaciones.

¿Quién no se ha sentido intimidado al abrir una carta de vinos o al entrar a la sección de licores en el supermercado? Botellas hay por montones: de distintos colores, procedencias y precios. ¿Cuál comprar? ¿Cuál será el vino más rico o el más elegante? En resumen: ¿Cuál será el mejor? La respuesta para estas preguntas es sencilla: el que usted prefiera. No hay un vino mejor ni peor, aunque las certificaciones ayuden. Lo que sí es importante es que sepa lo que está bebiendo.

La catadora profesional y colaboradora periodística Soledad Marroquín proporciona las ideas básicas para disfrutar de la experiencia vinícola con conocimiento de causa.

A SU SALUD

“La clasificación del vino es más amplia que el tinto o el blanco. Existen vinos rosados, espumantes, generosos, dulces, jóvenes, reserva, de mesa, con barrica, etc. Su categorización depende del tipo de elaboración y de la legislación de cada país productor. Empiece eligiendo un vino blanco y uno tinto de las uvas más conocidas y utilizadas en el mundo: cabernet sauvignon [tinto] y sauvignon blanc [blanco]”, sugiere la experta.

En cuanto a sabores, Soledad recomienda acompañar la comida con vinos secos y guardar los dulces para servir con postres y frutas. La edad también es importante: “Los vinos jóvenes brindan sabores más frutales y suelen ser más amigables para los que recién empiezan la aventura vinera. Los vinos añejos tienen sabores y aromas más complejos por haber sido guardados en barricas o toneles”. No olvide que es mejor empezar con los de menor grado alcohólico.

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¿Cómo elegir un vino?(Principiantes)

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