Revista UNADicción Abril - Page 13

ues tienen razón; hace falta tener los huevos bien

puestos para gritar la verdad y defender nuestros

derechos; hace falta tenerlos bien puestos porque

sabíamos que este era el riesgo, ¿pero qué? ¿Por eso lo merecemos? ¿Es que no puedo exigir mis derechos por que el hermano policía ha torcido su camino y se ha vuelto contra mí? ¿Tan solo porque él ahora sirve a quien envenena y mata a sus hijos, porque se ha vuelto tan estúpidamente ciego que no mira lo que hace su nuevo patrón?

Ese de allá es Pancho, le pediré ayuda, debe recordar cuando jugábamos.

Un tipo con una máscara se ha acercado a Pancho y le ha dicho algo al oído. Él después de escucharle se ha quedado mirándome un par de minutos, sin expresión, tan solo mirándome, no sé si me ha reconocido.

No me gusta esta situación, debí quedarme callado. Se aleja el tipo de la máscara. Pancho camina firme hacia mí, poco a poco su expresión cambia, se va tornando sombría, dura, su ceño se frunce, sus labios se aprietan, se mira tensión en la mandíbula. Está decidido. Lo que sea que le hayan dicho definirá mi destino.

P

— Pst… hey, Pancho ¡Pancho! Ayúdame, necesito un médico, nos han traído aquí por error, nosotros no hicimos nada, ¡PANCHO!

ancho sí me recuerda. Me ha dicho que todos “la

cagamos”, que con los de arriba no se juega. ¡Pobre

Pancho! No sabe que los de arriba están allí tan solo

porque están parados sobre nosotros, los de abajo. El día que nos movamos todos juntos esos imbéciles se caerán.hora entiendo por qué me tocó vivir esto; es para que la gente se dé cuenta, para que reaccionen, por eso mi sacrificio y de mis compañeros, por eso andamos de “machitos”, para que todos éstos miren lo que es tener huevos y no armas disfrazadas de hombría.

Acepto mi destino pero no callo mi voz. Que sepan estos cretinos que aun sangrando y aunque me despellejen vivo, mi voz no se apagará ni después de muerto, porque habrá quien hable por mí. Habrá quien grite las injusticias y allí estaré yo. Ya he suplicado al hermano. Ya he obedecido al desalmado. Ya he apelado al viejo amigo y nada funciona.

Pues adelante, que sea lo que tiene que ser pero no se quedará así. Mi pueblo no seguirá soportando el peso de los de arriba, esos cerdos de engorda que tienen a su lado a los equivocados guerreros de la patria. También el pueblo sabe ser guerrero; el pueblo sabe actuar unido y sabemos trabajar. Después de dejar todo en ruinas lo reconstruiremos,

P

¡ya es tiempo de hacerlos caer!

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