Revista Travesías didácticas Nº 28 - Page 39

(…) Al tratar de formar, educar o transformar a las personas y cuando efectivamente se constata que ello ha ocurrido, el secreto, el truco o la magia, se potencian o magnifican. Lo que ocurre en ese momento es “extraordinario”, contra todas las formas de fatalidad y ante todas las dificultades objetivas (…) los alumnos aprenden, comprenden, progresan (…) Nos damos cuenta que hemos logrado lo que ni siquiera las preparaciones más sofisticadas podían hacer esperar. Nos entusiasmamos (…) Entonces el maestro halla tanto placer en enseñar como el alumno en aprender (…) Este fenómeno está prácticamente ausente en los escritos sobre la enseñanza y sobre la escuela. Lo vemos y lo reconocemos, en cambio, en algunas escenas cinematográficas o quizá lo hemos vivenciado en nuestra propia escolaridad con algún profesor en particular. (Meirieu, 2006: 16 a 19) Así y todo, es todavía probable que el milagro se produzca y que, en esa producción, la profesión adquiera sentido, por lo que el autor invita a mirar de cerca esa dimensión oculta del oficio de enseñar. Los “secretos de fabricación” son ese “algo” (en palabras de Meirieu) que está en juego en lo más íntimo del acto de enseñar. Una especie de vibración particular de la que son portadores los docentes y que no se puede reducir a una lista de competencias”. (Alliaud, A y Antelo, E, 2011 pág. 83 a 84) “La presencia del docente supone “amar al otro” en el sentido de preocuparse y ofrecerle al otro aquello que realmente necesita para crecer bien (para constituirse en un niño capaza de imaginar, jugar, dibujar y construir relatos, observar, conversar con otros (…) Enseñar en el nivel inicial es dar conocimiento y afecto, confianza, calidez, ternura, cuidado: es acunar desde los primeros años con brazos firmes pero abiertos que le ofrezcan seguridad y posibilidad de autonomía; es alertar sobre los peligro, es mostrar el mundo y cómo andar en él, es saber retirarse cuando el bebé y el niño manifiestan que pueden resolver por sí solos” (Rosa Violante, Rosario mayo de 2014) y con sus decires sumamos a esta conjunción de deseos, vocación profesión y el compromiso, compromiso que no es con el otro, sino con la tarea. A modo de cierre Discusión de los Resultados y a Modo de Conclusión Nuestros propios olvidos, tanto los más fugaces como los más obstinados, nuestras negociaciones fortuitas como nuestras traiciones deliberadas, nos dan forma, y su huella nos marca con el sello de lo irreversible. Meirieu, P (2001) La opción de educar. Lo que notamos en las distintas etapas de nuestra investigación es que las problemáticas que atravesaron el Nivel Inicial en sus momentos de origen, lejos de ser superadas, perviven como tensiones en la historia y en la actualidad; y constituyen desafíos a seguir trabajando desde el Nivel Inicial y desde la formación docente. La educación de los niños y niñas pequeños fuera de la familia, en instituciones educativas, 37