Revista Travesías didácticas Nº 28 - Page 33

Argentina, la historia de los primeros jardines en Rosario, queda bien nutrida mediante: una construcción de relatos que toman esencialmente las voces de educadoras que, asumiendo el compromiso social y político de sus acciones, no se resignaron a reducir las experiencias de la primera infancia a cuestiones del orden de lo familiar o asistencial. Persuadieron, con su prédica y acción, a la sociedad civil y al Estado para que desde la educación inicial se les tienda a los niños los primeros enlaces con la apropiación y producción de saberes. Estos relatos, aportados por las pioneras, verdaderas artífices de las propuestas escolares para la infancia rosarina de la modernidad, ya que incidieron mediante sus prácticas cotidianas en la gestación de la identidad del nivel, en interacción con un contexto político que iniciaba un proceso de organización y sistematización de la educación infantil, son el elemento más útil, hoy, para la construcción de un repositorio accesible de documentación histórica original para uso cotidiano en el IFD, adecuado para un uso permanente por parte del alumnado, en su formación. Revisión de antecedentes y marco teórico La inclusión del Nivel Inicial en los sistemas educativos contemporáneos, con identidad propia, no se produjo espontáneamente. Su estructuración y su organización institucional que, hasta el presente alcanza con amplitud al segundo ciclo de Jardín de Infantes (no así al Jardín Maternal), es el resultado de un proceso cuyo origen y evolución se halla directamente vinculado con los cambios en las formas de producción, en las concepciones acerca del niño, de la mujer y de la familia, que tuvieron lugar en muchas partes del mundo, a partir de la Revolución Industrial, ocurrida a fines del siglo XVIII (Penchansky de Bosch & San Martín de Duprat, 1995). En la Argentina, los primeros intentos de institucionalizar los Jardines de infantes coinciden con la creación de la Escuela Normal de Paraná (1870). Si bien la puesta en práctica de una escuela para infantes no tuvo el empuje que recibió la formación de maestras y maestros, en ese momento se presenta como una posibilidad de llenar un vacío importante para cubrir la(s) ausencia(s) de la educación infantil. Aunque se crean unos pocos jardines de infantes anexos a escuelas normales y algunos de manera particular o anexos a ciertas escuelas primarias, fundamentalmente en Buenos Aires, este pro ͼͥ́չͧ͸єٕ)͍ɥѥхձā1Ф͔х)ɕ͸չ́ɑ́ѕ́́Ց́ՕɄͥхɱ)ՙѕєՔєՕ́Ʉ䰁Օ́́́ɥ)ɕѥمٕ͔́ɕɽ́хѽ́͸չ͍́Օ)ɵ̸M鸁AԀĤ)9ٕ%ɝєͽɉ͕ѽɕ́є)ѕɅ̰ѽ́́ɕ̰ѽ́́թȰѽ́٥ѽ)ɽՍѥٽ́䁍ձɅ̰䁹ɕͼѽɥ䁑ͥټͥ)ɥхɄѽ͕́ѽɕ̸ܤ)5ɕх͔ȁ͕ŅȁMɄ ѽɅє́̃ѥ)́ͥa%`ͽɔѽɕɕє́ɽՕх́ȁɕ酑(