Revista Travesías didácticas Nº 27 Travesias-ABRIL2018 - Page 21

¿Cómo definir lo cotidiano? el sociólogo francés Henri Lefevbre (1973) 1 nos brinda un punto de partida para abordar la complejidad del concepto de vida cotidiana: ... nos rodea y nos cerca; en el mismo tiempo y el mismo espacio, está en nosotros y nosotros en ella, y estamos fuera de ella, tratando sin cesar de proscribirla para lanzarnos en la ficción y lo imaginario, nunca seguros de salirnos de ella, aun en el delirio del sueño. Todos la conocemos (y solo a ella conocemos) y cada uno de nosotros la ignora. El abordaje de la vida cotidiana en la escuela como objeto de estudio y como tema de aprendizaje escolar no es tarea sencilla. Para cada persona, en cualquier tiempo y lugar, lo cotidiano está constituido por todo aquello tan familiar y habitual que resulta hasta banal y ordinario, ya que es el paisaje que no vemos porque lo miramos todos los días, son los nombres puestos a los objetos y las actividades que nos rodean sin percibir su especificidad, son los hábitos a los que nunca se piensan como parte de una determinada cultura, los roles que se asumen de manera natural y las condiciones de vida que constituyen nuestra “normalidad” 2 El trabajo con la vida cotidiana es una puerta de entrada para comprender sistemas de relaciones sociales más complejos y de mayor escala. La ciencia histórica en las últimas décadas del siglo XX ha realizado una apertura para ver des de lo cotidiano la complejidad de los procesos sociales. Esta perspectiva nos ayuda a profundizar aprendizajes que son básicos de las Ciencias Sociales: identificar actores sociales, reconocer en el espacio vivido la huella de procesos de larga duración, detectar cambios y continuidades en la formas de organización espacial y social a lo largo del tiempo, ejercitar lo puesto en juego de distintas escalas de análisis para comprender los factores que explican una situación local, analizar los conflictos y la desigualdades que derivan de las diferentes condiciones vida. 3 La idea de acercar a los niños pequeños al conocimiento del pasado, nos interpela desde la dificultad de enseñar historia a tan temprana edad, ya que esta visión estuvo largamente discutida y banalizada. Joan Pages (2007) afirma que la historia es una de las disciplinas escolares que más a menudo es objeto de polémicas y debates en prácticamente todo el mundo. Los debates tienen relación casi siempre con los contenidos escolares, con su selección. También en menor medida se discute acerca de su secuencia, su ordenación en los programas, su ubicación y formato curricular como disciplina autónoma o como disciplina integrada en un área de conocimientos. En el Nivel Inicial no enseñamos contenidos específicos de una disciplina, no enseñamos historia como tal sino que acercamos a los niños a formas de vida en el pasado, a través de la delimitación de recortes, aproximando a los pequeños al conocimiento de los cambios y continuidades de la vida social, a reconocer distintos actores sociales, sus roles, sus acciones. En la escuela, y en el nivel son bien conocidas y también utilizadas las imágenes estereotipadas de los llamados “vendedores ambulantes”, de las “damas y caballeros”, “de indios, blancos y negros” de los “heroicos soldados y próceres de la independencia”, entre 1 Citado por Ministerio de Educación (2008) Fortalecimiento Pedagógico de las Escuelas del Programa Integral para la Igualdad Educativa (FOPIIE). Gestión Escolar. Eje 3 Saberes Específicos, pág. 114. 2 Ibid. 3 Ibid. 19