Revista Travesías didácticas Nº 26 - Page 44

Escenarios Lúdicos: desde la mirada… Prof. Carlos Canos través del juego en los rincones, los niños desarrollan diferentes aprendizajes, habilidades sociales, motoras, intelectuales y lingüísticas. En ellos se emplea una modalidad activa que permite a los niños ser los constructores de sus propios aprendizajes, al observar el juego en rincones vemos que son lugares específicos y determinados, a modo de ejemplo, podemos mencionar el histórico “rincón de la casita” hoy conocido como “rincón de la dramatización”. En ese sentido, cuando proponemos un escenario lúdico, la intervención del espacio que puede ser la totalidad de la sala, es un re significación permanente, efímera y sin espacios específicos fijos, es decir, un ámbito diferente de juego para cada momento, para cada proyecto. Ya sea a partir del juego espontaneo de los niños o desde un proyecto áulico determinado, se co-construirá un espacio lúdico, con las características que mencionamos precedentemente, casi un montaje y un desmontaje permanente de esos lugares que invitan en la repetición a una evocación de lo construido ayer. Al igual que en los “rincones”, el niño/a adquiere mayor autonomía, amplía su expresividad y resuelve entre pares situaciones que le son conocidas o no, pero a diferencia de estos últimos los escenarios lúdicos no necesariamente son fijos. Lenguajes artísticos: Arte y Educación Desde la mirada de los lenguajes artísticos, en el campo educativo debiéramos pensar en la construcción de escenarios lúdicos como un recorrido por los distintos tipos de expresión, por la creatividad, y no pensarlos como “la formación de artistas”; sin entrar en conceptos filosóficos sobre el arte, tomando características propias de este como son la creatividad y la estética, entendemos los escenarios lúdicos como forma y estilo propio de intervenir alguna manera el espacio de forma que cada objeto, cada recorrido, cada elemento escenográfico diga y represente algo, plasme nuestro imaginario haciendo visible aquello que estaba invisible, en una búsqueda compleja que se va organizando en la repetición en forma de rito, construyendo también otros saberes como los estéticos. A modo de ubicación desde esta mirada, pensamos de acuerdo a la propia experiencia en nuestra biografía docente y también desde el marco teórico que nos da fundamentos, sin ser una verdad revelada, que durante mucho tiempo la experiencia artística en los establecimientos educativos e incluso a través de la Educación Artística ha ocupado un lugar periférico en los diseños curriculares en relación con otras áreas consideradas centrales, ubicándose en un modelo más homogeneizador (por ejemplo, el abordaje solo de los contenidos musicales o la idea de “arte” solo desde la plástica dejando de lado otras disciplinas como el teatro, la danza etc.). Con la introducción de los lenguajes artísticos en el campo Educativo (desde distintas miradas pedagógicas: Herbert Reed, Montessori, Loris Malaguzzi etc.) no se pretende formar artistas profesionales sino un pueblo que practique y disfrute actividades artísticas, hechos creativos, que reivindique los lenguajes artísticos como formas estéticas de comunicación entre los hombres. (Stokoe, 1990). Desde esta perspectiva en la tarea docente, podemos resignificar las actividades lúdicas- expresivas, proponiendo acercarles a los alumnos los lenguajes de las disciplinas artísticas que les permitan nuevos y distintos modos de comunicación y expresión, desarrollando las 42