Revista Travesías didácticas Nº 25 Travesias-Julio2017 b - Page 30

Por una infancia completa e incluida Lic. Natalio Pochak debemos garantizar y ser guardianes del respeto y cumplimiento de las políticas para la infancia desde la perspectiva de derechos. Más claro se nota esta tarea cuando “los procesos de empobrecimiento y polarización social cuestionan la condición de ciudadanos de sectores amplios de la población (…) La práctica efectiva de la ciudadanía se restringe a segmentos determinados y en general minoritarios de la población” 10 Ante estos procesos, la infancia sufre doblemente. Por su condición de incompletitud y por la condición de la pobreza. ¿Qué es abordar la perspectiva de derechos humanos en el trabajo con la primera infancia? Pensar por primera vez, en serio, la idea de terminar con la exclusión estructural de la infancia, en cuanto a sus derechos: consolidar una infancia completa e incluida (que claramente van juntas). La aprobación de la Ley de Protección Integral de Derechos para niños, niñas y adolescentes es un marco legal de una gran importancia para nuestra sociedad. Al respecto Eduardo Bustelo enuncia que esta nueva ley es un paso adelante para la infancia conceptualizada como sujetos de derechos. Pero agrega que su mayor importancia actualmente recae en la ruptura del paradigma u orden tutelar represivo anterior.11 Sin embargo, aún hay mucho camino por recorrer… Aún hay que concretar con acciones lo que formula y reformula este nuevo marco regulatorio sobre la infancia. Debido principalmente a que “los derechos se reconocen en su condición de existencia pero se desconocen en su condición de ejercicio”12 En su artículo 11, la Ley de Educación actual afirma como uno de los fines y objetivos es el de garantizar, en el ámbito educativo, el respeto a los derechos de los/as niños/as y adolescentes establecidos en la Ley N° 26.061. Como ya se ha dicho anteriormente, no existe la infancia fuera de las relaciones de poder que se generan con los adultos13. Quizás lo que tendríamos que analizar es que, así como el siglo XX generó cambios irreversibles en la concepción sobre cómo epistemológicamente y psicológicamente es el desarrollo de niños y niñas y sus procesos de aprendizaje, este comienzo del siglo XXI nos permite visualizar que los derechos de niños y niñas no son expectativas para cuando cumplan la mayoría de edad o se los considere adultos sino, por el contrario, son derechos completos que se relacionan con la etapa de su desarrollo, por sus necesidades y por el grado de la autonomía relativa que tienen para satisfacerlas. Por esto la atención y el acompañamiento que el niño o la niña reciba respecto a sus necesidades de juego, afecto, seguridad, salud y alimentación definirán, en gran medida, la cualidad de su desarrollo y las posibilidades de aprendizaje. 10 Vilas C. (1998), “Buscando al leviatán: hipótesis sobre ciudadanía, desigualdad y democracia”, en Sader, Emir (editor), Democracia sin exclusiones ni excluidos. ALAS, CLACSO, UNESCO. Ed. Nueva Sociedad, Venezuela, pag. 134. 11 Bustelo Eduardo (2011), pag. 126. 12 Idem, pag 114. 13 Idem, pag. 85. 30