Revista Travesías didácticas Nº 25 Travesias-Julio2017 b - Page 26

El valor de la experiencia Lic. Matías Audemio y Lic. Sabrina Fernández Lic. Matías A. Audenino Secretario de Desarrollo Humano de Villa Allende. Córdoba. Podemos comenzar por dar cuenta de la complejidad de la práctica docente, y por preguntarnos cuál es el vínculo que estamos generando con nuestra profesión, como profesionales de la educación ¿nos permitimos ser autores de nuestra propia práctica?, como docentes lidiamos con diversos discursos del imaginario popular que desvalorizan nuestra profesión. La docencia es una actividad eminentemente práctica, asimismo como nos enseña Camilloni (2001), el docente debe reflexionar sobre su práctica así como el médico debe reflexionar sobre los síntomas de un paciente. El docente como intelectual debe pensar para cada clase, realizando así un singular acto creativo, pensando no solo en transmitir su conocimiento, sino también buscando generar la construcción del aprendizaje en los alumnos; no implicando esto la mera reproducción del conocimiento. En este artículo proponemos detenernos a pensar en la necesidad de que los docentes nos tomemos el tiempo y espacio para a escribir y analizar sistemáticamente nuestras resoluciones en la práctica pedagógica. Los que estamos frente al aula día a día reinventamos estrategias, teorías pedagógicas y psicológicas, lo que falta es un registro sistemático de las metodologías de trabajo que utilizamos en nuestras prácticas. Este artículo intenta resignificar la importancia de entender la práctica docente como “casuística y situada” ninguna teoría pedagógica permita pasar el caso individual sin ser fruto de la reflexión puesta en contexto en consonancia con los planteos de Edelstein, Díaz Barriga, Furlán, entre otros, como construcción de carácter relativo La práctica docente es un hacer con el ser y a través del ser, un sujeto en situación de aprendizaje, no es objetivamente visible, no es posible aislarlo y analizarlo sin su historia, sin sus sentim ientos, sin sus circunstancias. Es por ello que en el acontecer diario se juegan el ser del sujeto con el que trabajamos y nuestro ser involucrado en la práctica. El desafío es aprender hacer de la práctica docente un espacio de producción, problematización, permitirnos romper con las miradas totalizantes en relación a una clase, entrar a la misma, con preguntas que permitan desenmarañar el texto de “la clase”, para luego enmarañarlo pensándolo desde otro lugar, reflexionando sobre nuestro posicionamiento ético y epistemológico frente al conocimiento, y a la enseñanza, y como los mismos juegan en la inmediatez de la propia práctica docente. 26