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PostdoctUBA Revista del Postdoctorado de la Universidad Bicentenaria de Aragua Año 1. No. 1 Abril, 2018 Constructivista. Esta tendencia permite la arquitectura de competencias ocupacionales a partir de la función que nace del contexto, de la razón del ser, de la capacidad de respuesta de la organización y de las perspectivas del individuo (sus objetivos y metas, posibilidades de crecimiento y la construcción grupal). Al respecto, Cejas (2008: 175) manifiesta que “Este enfoque construye la competencia, no solo a partir de la función que nace de la organización, sino que concede igual importancia a la persona, a sus objetivos y posibilidades”. Por lo tanto, su aporte ha sido desde el punto de vista metodológico ya que considera criterios constructivistas. Esta corriente tiene su origen en Francia y es reconocida por su capacidad democrática y participativa. Competencias en el Contexto Gerencial Universitario Las competencias llegan al campo de la gerencia para el mejoramiento del talento humano, designando aquellas actuaciones de su desempeño vinculadas al desarrollo de ciertas capacidades generales y particulares que determinan la competencia de los sujetos implicados. Cejas (2008: 176) acentúa que la formación por competencias del gerente en las organizaciones: …solo puede realizarse si sus conocimientos, experiencias, dificultades, desilusiones y esperanzas pueden ser escuchadas, oídas, consideradas y respetadas. Se rechaza de antemano la exclusión de las personas menos formadas… La formación individual solo tiene sentido dentro de una capacitación colectiva: para satisfacer las solicitudes y las necesidades individuales, es indispensable que ella se imparta masivamente. Por ello, la investigación de las competencias gerenciales en la educación universitaria se orienta hacia el constructivismo porque considera los aspectos integrados por los conocimientos y aptitudes que posee el gerente, junto con la serie de factores actitudinales de naturaleza intangible relacionados con las motivaciones, los rasgos de la personalidad o los valores más profundos. En un sentido amplio, las competencias gerenciales constituyen el conjunto de capacidades que posibilitan el desarrollo y adaptación del gerente al cargo dentro de la organización universitaria. Es así, como Tobón (2007: 47) determina que las competencias gerenciales son “una complicada estructura de atributos necesarios para el desempeño de situaciones específicas, que combinan aspectos tales como actitudes, valores, conocimientos y habilidades con las actividades a desempeñar”. En otras palabras, las competencias del gerente en el contexto universitario comprenden un conjunto de conocimientos, habilidades y valores que tienen implicaciones visiblemente prácticas en el desarrollo de las actividades laborales, pero también contemplan una serie de conceptos internos y rasgos personales que influyen de manera significativa en su comportamiento ante las realidades sociales de la institución y de la comunidad universitaria. Ahora bien, en las reflexiones de Barnett (2001) se evidencia que el concepto de competencia tuvo su origen hacia el final de la década de los 60 en Canadá, y fue el resultado de la necesidad por contar con una herramienta en el que se pudiera evaluar el dominio de un comportamiento con un objet ivo. Luego, a principios de la década de los ochenta, en los países industrializados se observó una fuerte énfasis en el enfoque por competencias laborales y gerenciales como una respuesta a la necesidad de vincular la formación educacional con los requerimientos del aparato socioproductivo. Al respecto, Benavides (2001: 32) explica que: El uso se generalizó rápidamente en los países europeos y se difundió a partir de su enfoque original de Inglaterra (1980) país que consolida el modelo en el sector privado en el intento inicial de revisar y adecuar los sistemas de formación y capacitación para prepararse a la competencia próxima de la globalización. Dados los resultados que logran los sectores experimentales, se introduce como herramienta para el logro de la eficiencia pública en la administración de Margaret Thatcher. Después se proyecta en Francia, fundada en los paradigmas participativos de la corriente constructivista de Bertrand Schwartz, y en América aparece con un enfoque comportamental definido para Estados Unidos por McClelland y la Universidad de Harvard. Canadá se aproxima al modelo funcionalista inglés. Algunos estudiosos de la psicología interpretaron las competencias como equivalente de rasgo, término que jamás abarca el alcance pretendido por las competencias. Otros atribuyen su origen a McClelland, quien durante la década de 1970 realizo investigaciones motivacionales relacionadas con el estudio de carencias en rendimientos laborales bajos, pero en este caso la orientación de corte clínico, distorsiona el sentido del concepto integrado de competencias laborales y ocupacionales. El término de competencia, en palabras de Tobón (2006) aparece cada vez más como un concepto polisémico que facilita al ser adaptarse a las diversas situaciones sociales. Es en este punto donde se asume la diversidad de las competencias, porque implica reconocer que es un enfoque en constante autocomprensión del término según el contexto donde se desenvuelve socialmente. En relación a ello, Alles (2006: 150) señala que: Todas las personas tienen un conjunto de atributos (competencias) y conocimientos. Las competencias pueden ser adquiridas o innatas y definen que el perfil de una persona es adecuado para determinada actividad. Sin embargo, la metodología por competencias no tiene por objeto estudiar exhaustivamente el perfil físico, psicológico o emocional de cada persona; solamente interesan aquellas características que hagan socioproductivos a las personas dentro de una organización. Lo anterior, permite plantear que para construir el concepto de competencias gerenciales en la educación universitaria desde el compromiso social es imperioso elaborar la lógica de las relaciones conceptuales que permita entenderla en un marco socio histórico con tendencias hacia el futuro, con sus compromisos sociales implícitos. Por consiguiente, las competencias gerenciales requieren de la asunción de una nueva inteligencia y racionalidad que trascienda la parcelación y fragmentación con el fin de que aborde la realidad en sus diversas dimensiones. Por ello, estas capacidades se agrupan en dos grandes categorías: competencias hard, integradas por los conocimientos y aptitudes que posee el gerente, y competencias soft, conformadas por una serie de factores actitudinales de naturaleza intangible relacionados con las motivaciones, los rasgos de la personalidad o los valores más profundos. Spencer y Spencer citado por Alles (2006: 25) a través de la representación del Iceberg, dividen: De esta manera las competencias no pueden abordarse como comportamientos observables solamente, sino como una estructura de atributos necesarios para el desempeño en situaciones donde se combinan conocimientos, actitudes, valores y habilidades con las tareas que se tienen que desempeñar en determinadas situaciones. Al respecto Tobón (2006: 49) plantea que: … las competencias en dos grandes grupos: las más fáciles de detectar y desarrollar, como las destrezas y conocimientos, y las menos fáciles de detectar y luego desarrollar, como el concepto de uno mismo, las actitudes, los valores y el núcleo mismo de la personalidad. ISSN: 1690-0685 Recibido Enero, 2018 Aceptado Marzo, 2018 Páginas 3 Depósito Legal: pp200202AR286 07