REVISTA LA CRUZ 1062 ENE-FEB 2017 - Page 72

de los padres de familia , del gobierno , del sindicato … el chivo expiatorio , que aceptar las culpas de un sistema educativo que no funciona y que empieza desde la familia , sigue en las aulas y llega a las calles , oficinas , templos . Y podríamos seguir así frente a los problemas ecológicos y ambientales ( que si las transnacionales ; que la cultura ; el desarrollo …), ante la pobreza creciente ( es que son flojos ; “ Lo que pasa es que tú no haces nada .” “¿ Yo ?, ¿ qué puedo hacer ?”), de cara a la violencia progresiva y el terrorismo ( es el armamentismo ; es el Islam ; no , es el Occidente ; no , son los medios de comunicación que la fomentan ; son los hogares …).
En nuestra imaginación o en la imaginación de la sociedad , es más fácil echar el peso de la culpa a quién se pueda o se deje , pensando que así eliminamos el mal y la culpa . De lo contrario qué depresión , qué experiencia de culpabilidad e impotencia , o bien , qué egocentrismo y narcisismo . ¿ Quién salva ? ¿ Quién puede hacerlo ? Qué fácil es encontrar culpables y acusarlos , o encontrar excusas y lavarnos las manos . Ante la culpa , culpabilizar . Ante la agresión , la defensa . Ante la amenaza , el ataque .
Jesús sacerdote y víctima , con la praxis de su amor sacerdotal , nos propone otro camino : ante la culpa , el perdón . El reconocimiento honesto , humilde y sereno del pecado , y el ofrecimiento del perdón , la solidaridad y la misericordia . No tienes que acusar a nadie , sino ofrecerle tu perdón . No necesitas vivir angustiado y culpabilizado , sino pedir perdón .
Él se entregó a sí mismo por nuestros pecados . Él , como voluntario chivo expiatorio , se ofreció a sí mismo como víctima para nuestra salvación . Él , ante la acusación injusta de sus verdugos , se responsabiliza y entrega su vida perdonando ante su Padre . Él , ante la indecencia de la mujer sorprendida
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