Revista Gremial del SAONSINRA (2017) Soporte digital de la Revista del SAONSINRA - Page 28

revista final sin tapas 02/01/2018 05:22 p.m. Página 28 Memoria y voz del Obrero 28 SAONSINRA Mar del Plata Son ellos, compañeros de Mar del Plata, con su modo particular y propio de contar, los que hablan sin intermediarios. La verdadera voz y memoria Sindical es la voz y memo- ria de cada compañero, de cada hombre que gana su pan amando su oficio, sintiéndose parte de un todo mayor en el que hace aporta cada día. La verdadera voz y memoria de la Industria Naval es la de cada uno de aquellos que le ponen el cuerpo a cada jornada, a cada proyecto, a cada barco que demanda reparaciones. Es la voz y memoria de los muelles, Astilleros y talleres. Esa voz y memoria que a veces se hace coro en la rueda de mate, algún asado o nuestra casa sindical. Es la voz y memoria de los compa- ñeros que viven y han vivido la doble lucha del trabajo para sustentar a sus familias y la militancia para que ese trabajo sea justo y con ingresos dignos. La verdadera voz y memoria Naval es la de aquellos, cada uno, que aguan- taron en el lomo y poniendo el pecho, las buenas y las malas de nuestra historia. Reunimos algunos de ellos para escuchar esa voz y hacer memoria. Por Ítalo Carrizo El Negro Ríos. Entre la soldadura y la Paritaria Bueno, soy más conocido en el puerto local como el “Negro” Ríos, me conocen todos así. Te puedo hablar del 87 en adelante, en esta empresa llevo ya 25 años, empe- zamos siendo 8 a 10 compañeros en la actividad naval de reparaciones de los barcos de El Marisco, donde había mu- chísimo trabajo. La industria estaba de punta, el muelle era un ir y venir de gente con sus mamelucos que transpi- raba trabajo genuino. Mucha reparación de barcos. Des- pués, en los 90, cuando estaba el innombrable, se puso Ítalo Carrizo, Negro Ríos y Mono Echeverría más difícil. El trabajo mermó, las condiciones cambiaron. Por lo menos en el taller lo pudimos soportar, como se dice, a los ponchazos. Pero pudimos paliar la situación. Siempre estuve en el sindicato, aportando mi conoci- miento como trabajador naval. En reuniones como en asambleas; como siempre digo a los nuevos “por lo menos pasa a tomarte unos mates” … así estás informado de las cosas que pasan, y el dialogo se hace fecundo, y la carga más liviana. Desde cuando estaba el compañero Comiso, un grande como fue el Secretario de Acción Social Compa- ñero Bañilis, después recuerdo a Barrionuevo, Santillan, Veliz, estuvo también alguien que nos dejó un mal re- cuerdo, pero, en fin, sucede eso también. Sorteado eso luego empezó a tener otro impulso el sindicato. En el 2012, teníamos un compañero, “el flaco” Ledezma, que acom- pañó a la normalización y empezamos a ver si se podía cambiar las condiciones de nuestro Convenio Colectivo. A partir de este año donde soy elegido Delegado Parita- rio, y después de extensas reuniones con la cámara que agrupa a las empresas de este sector, se logró un buen au- mento salarial, a pesar de las condiciones económicas que hay, y modificar algunos puntos del convenio colectivo. Por lo que yo veo las cosas en el trabajo están un poco mas clara. Se trabaja un poco mejor, con una nueva con- ducción gremial se a repuntado un poco más, pero bueno ya estoy a poco de jubilarme… y hay que seguir tirando por lo menos hasta que nos de la edad. El Mono. Jubilado, pero nunca del puerto Me llamo Eduardo Chavarria, más conocido como “el Mono”, porque acá es mas factible que te conozcan en el muelle por el sobrenombre que por el apellido. Yo empecé en el año 77, en el taller del Gordo López, que trabajaba para Ventura. Después de un año ya Ventura hizo su propio taller y yo pase ahí, éramos cerca de 40 a 50 compañeros entre soldadores, caldereros, mecá- nicos, etc. Fue una época con mucho trabajo, se ganaba bien. En el gremio estaba Luis Comiso, Enzo de Gregori en gremial y Juan Bañilis en lo social, hasta los 90, donde prácticamente se vino todo abajo, se tomó el gremio, vinieron la nefasta época de Menem. Pero se pudo paliar, ésta empresa de Ventura quebró, pero en- contré enseguida trabajo en el Taller de la Empresa El Marisco, donde estuve 23 años y donde me jubilé. Pero