Revista Foro Ecuménico Social Número 8. 2011 - Page 43

Inserción laboral de jóvenes además y no menos importante en la respuesta a una demanda ge­neralizada de invertir en acciones educativas que ten­gan efectos a largo plazo. Esta investigación busca problemati­ zar las múltiples aristas que se ponen en juego en los programas de becas educa­ tivas y, con el propósito de analizar las diversas mo­dalidades instrumentadas, adopta una metodología cuali­tativa. A partir de ésta, recupera las voces de los distintos actores involucrados y reali­ za una exploración desde dife­rentes di­ mensiones de análisis, lo cual permite obtener una visión completa y exhaus­ tiva de la situación abordada. A través de estas dimensiones, el lec­ tor puede obte­ner información referi­ da a las dificultades que atraviesa el sis­ tema educativo en Argentina y los objetivos que en general persiguen las diferentes OSC y empresas al momen­ to de decidir invertir y apostar por este tipo de programas. Hay algunas proble­ máticas que son consi­deradas priorita­ rias por la mayoría de los programas: in­ clusión, retención, calidad, terminalidad educativa. Las condiciones de vulnerabilidad socioeconómica de gran cantidad de ni­ ños y jóvenes, y las consecuentes difi­ cultades que éstas producen en la po­ sibilidad de continuar con sus estudios, alienta entre otras cosas a estas institu­ ciones a focalizar sus esfuerzos en este tipo de iniciativas. La problemática más profunda del sistema educativo se encuentra en el ni­ vel medio. Los índices de deserción es­ colar son más altos en relación con el resto de los ni­veles. Por ello, la selección de una instancia determinada del siste­ ma educativo para reclutar a los becados se en­cuentra estrechamente relaciona­ da con los objetivos que los mismos se plantean: la mayoría coincide en la nece­ sidad de disminuir los índices de deser­ ción escolar en el nivel medio, que es el nivel con indicadores más altos. En cuanto a las áreas geográficas seleccionadas para el desembarco de los programas, se puede decir que es defini­ da en muchos casos de acuerdo a los ob­ jetivos e intereses de las empresas que fi­ nancian los programas, previo análisis de los principales indicadores socioeconó­ micos. Otros criterios a tener en cuenta son la demanda surgida desde las mis­ mas ciudades, y la capacidad opera­tiva de las organizaciones que implementan el programa. La mayor concentración de programas se da en región Metropolita­ na, NOA, NEA y Centro, le sigue Pata­ gonia y por último Cuyo. Respecto a las modalidades de ges­ tión y articulación se desprende del análisis que es importante y necesario para el desarrollo operativo de cada pro­ grama contar con un aliado en territo­ rio para su implementación, ya sea una organización ejecutora, un coordinador local, tutores con responsabilidades ad­ ministrativas, etc. Por otro lado, en mu­ chos casos el impacto y la posibilidad de éxito en la im­plementación es ma­ yor cuando la escuela es la organización ejecutora del programa, pues el seguimiento y acompaña­ miento es más intensivo y durante todos los días del ci­ clo lectivo. Todos los progra­ mas, más allá de ser iniciati­ vas del sector privado o de la sociedad civil, no dejan de reconocer el rol fundamen­ tal como articuladora que tiene la escuela. Cuando se trata del finan­ ciamiento de los progra­ mas, son las empresas y la sociedad civil en su conjunto quienes aportan La mayoría coincide en la necesidad de disminuir los índices de deserción escolar en el nivel medio, que es el que tiene indicadores más altos. FORO •61