Nómadas 02 - Page 50

rrota. Si hemos optado por un puesto elevado, contaremos con la ventaja de ubicarnos en una zona inesperada dentro de su zona de protección, siempre atenta en un campo horizontal. Inexcusablemente habremos de estar a cubierto del viento, pues este elemento nos hará ser detectados a gran distancia arruinando la jornada. Así y todo, se plantea un elemento del lance que, en este caso, depende de nosotros. El corzo es un animal ciertamente pequeño, y colocar un disparo de flecha desde alto es aun más complejo. La ventaja de la sorpresa se conjuga en parte con la dificultad de la anatomía. La zona pulmonar es muy reducida, y la dificultad de interesar ambos pulmones se complica si la altura del puesto es mucha. Por otro lado, nuestro ansiado corzo, es capaz de ejercitar su huida en menos de dos decimas de segundo, que es casi lo que tarda nuestra flecha en llegar. Supongamos que tenemos un arco tradicional de alto rendimiento que nos aporta a la flecha una velocidad de salida de 200 pies por segundo. Las dos decimas de segundo que tarda un corzo en reaccionar, nos daría un margen de entre 12 y 14 metros. A mayores distancias, un corzo es capaz de evitar literalmente el impacto de una flecha. Miles de tomas de películas lo aseveran, y lo que a simple vista es un fallo, al ralentizar las tomas nos permite ver que en el transcurso de un parpadeo, nuestro corzo se agachado más de 15 centímetros y ha evitado nuestra flecha. Hace años publique un artículo sobre esta reacción típica de nuestros corzos. Sugerí lo que es una costumbre entre los cazadores corceros con arco y que consiste en apuntar a la zona inferior del pecho, para que la flecha buscara allí el gesto defensivo de nuestro adversario. Pocos meses después mi buen amigo Jon, me llamo para hacerme ver que, atendiendo a mi sugerencia obró así y apuntó donde no había corzo y esperando un certero disparo. Pero el corzo no se dio por enterado del disparo y no de agacho, asustándose por el impacto bajo sus patas pero salvando su vida. Este es uno de los mil casos que hacer que el arte de la caza sea eso, una arte y no tanto