Nómadas 02 - Page 47

corzo, dado su carácter territorial, ha empezado ya hace semanas a marcar los finos troncos de los arboles, para descorrear la cuerna. Esos marcajes, servirán para dejar seña de identidad de su presencia a otros machos cercanos y naturalmente a las hembras. Hasta la llegada del celo, entre mediados de Julio e inicios de Agosto dependiendo de las zonas, los machos poco a poco irán manifestando con sus marcas , su presencia y advirtiendo de sus posesiones. Con la mejora del clima, el corzo amplia su zona de influencia, haciendo extensivos sus movimientos a un territorio algo mayor que el utilizado en invierno. Es una estrategia de aprovechamiento de energía. En este momento y con nuestro discreto deambular por entre los setos del bosque, nos será fácil localizar rascaderos, excrementos, encames, brotes comidos por nuestros corzos, etc. Yo prefiero, una vez localizadas estas zonas, y siempre en estas semanas aun sin hojas en los árboles, buscar al duende con los prismáticos desde alguna atalaya cercana. Descubrir sus pasos, encontrar sus veredas, contrastar las marcas que había encontrado, poniéndole cara y “ cuernos ” a su propietario. El terreno dirá si contamos con la opción de recechar a la pieza, si podemos apostarnos en algún paso frecuentado, esperarle en los encames o la mejor estrategia para su caza. El rececho clásico requiere un avistamiento desde gran distancia, tener el viento muy favorablemente localizado y estable, y un acceso franco con posibilidad de aproximación a cubierto, casi hasta el momento del disparo. Con un arco, la parte final es la más compleja y aquí el terreno, y sobre todo el conocimiento del mismo, será quien nos facilite o quien nos arruine el lance.