Nómadas 02 - Page 15

El primer arco que hicimos fue un recurvado desmontable de 60” y 55 libras –que todavía poseo, visto ahora parece bastante ladrillo- . La primera vez que lo disparamos, nos inundó el miedo de que se partiera en dos, pero a los pocos minutos tirábamos con él hasta aperturas de 31 pulgadas; en su primer día de vida, este arco disparó unas trescientas flechas. Después de este siguieron otros arcos; hicimos una pequeña variación en la configuración de las palas tanto en el ángulo de salida de éstas como en la recurva, mediante el uso de tiras de laminados tapered, mejorando la velocidad, que con un arco de 55 libras a 28 pulgadas y una flecha XX 75- 2216 punta de 125 grains disparada tanto con disparador como con dedos, daba en el cronospeed 192 pies por segundo. Esta la resumida historia de un camino andado que me ha proporcionado muchas alegrías y emociones. Al término de la reunión mencionada arriba, Alejandro me preguntó que por qué me metí en este berenjenal, que si era por pagarme algún capricho ya que esto no daba de comer; le contesté que sí, pero en realidad no era verdad. Esta aventura empezó por una ilusión desmedida, el sueño de construirme mi propio arco, y lo conseguí. Todo lo demás vino después. Hasta pronto. Arturo Herráez Sepúlveda , “Torquemada”