Magazine MYE MAYO 2017 - Page 8

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ESTIMULAR EL CEREBRO DE LOS NIÑOS

PARA APRENDER

Nuestro cerebro necesita acción. Está diseñado para buscarla, alimentarse de ella y modificar su estructura según las experiencias vividas y filtradas como positivas (repetir) o negativas (evitar).

Una de las épocas que mayores estímulos representa para el cerebro en términos cognitivos, es la etapa escolar. En ella, el cerebro del niño se desarrolla con una celeridad que decaerá significativamente a partir de los trece años,y que se nutre de cuatro áreas cognitivas fundamentales: lectura, escritura, cálculo y razonamiento lógico. Todos los aprendizajes requeridos en la escuela, sobre los que el niño edificará sus conocimientos adultos posteriores, involucran actividades que pertenecen a una o varias de estas áreas.

Sin embargo, a la hora de ayudar a los niños y niñas a avanzar en sus aprendizajes, no debemos limitarnos simplemente a entrenar para su mejora destrezas como la fluidez lectora, la claridad y expresión correcta en la escritura y la habilidad para el cálculo; sino que forma parte esencial de programas y técnicas psicopedagógicas la estimulación de las funciones ejecutivas: habilidades cerebrales de nivel superior tales como la planificación, organización y regulación de la conducta.

Las funciones ejecutivas son exclusivamente humanas, nos ayudan a pensar sobre qué es lo que necesitamos, qué podemos hacer para conseguirlo y cómo podemos hacerlo por nosotros mismos sin depender de indicaciones externas. Son dirigidas internamente por la persona con el fin de alcanzar una meta, e influyen en conducta, cognición (pensamiento) y emoción. Se podría decir que las funciones ejecutivas son como el director de orquesta que dirige y supervisa al resto del cerebro.

En estos aprendizajes, unos niños progresarán más rápido que otros; algunos presentarán dificultades mientras que otros necesitarán una alta estimulación, ya que su cerebro sería capaz de procesar la información con mayor rapidez y eficacia que la media.