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Posiblemente son cosas que ya intuye, habitualmente lee o conversa, sin embargo no es común verlo implementado en las empresas.

Si los procesos mencionados se implementan, se genera una gran diferencia en la toma de decisiones en la medida que cuando se evalúa que no se están haciendo suficientes progresos, permite un real reconocimiento que las cosas no están bien. Estas deficiencias son un llamado a la acción. Si los resultados reales comienzan a divergir considerablemente de las metas o aspiraciones del negocio (y las métricas relacionadas), esto debe desencadenar una revisión en profundidad para explorar si es necesaria una corrección de corto, mediano o largo plazo de la estrategia, revisar si las iniciativas implementadas simplemente se están ejecutando en contra de la estrategia o, como último recurso, si es el momento de volver a examinar sus metas y reconsiderarlas para que sean más realistas.

Para crear valor en nuestro turbulento siglo 21, las empresas tienen que pasar dedicando tiempo en la construcción y ejecución de estrategias como en cuestiones operativas. Construir habilidades institucionales y generar iniciativas que evolucionen con el tiempo. En lugar de luchar contra la incertidumbre y el desconocimiento, hay que liderar la convivencia con ellos y hacer del paso del tiempo un aliado para la construcción de una ventaja competitiva.

Por Alvaro Albornoz