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Dra.Alejandra Menassa

Licenciada en Medicina por la Universidad de Alcalá de Henares. Psicoanalista, Docente y Directora del Departamento de Clínica de la Escuela de Psicoanálisis Grupo Cero. Responsable del Departamento de Salud Mental de CMI (Clínica de Medicina Integrativa). Vicepresidenta de la SESMI (Sociedad Española de Medicina Integrativa).

Máster en valoración del daño corporal y psicosocial por el Instituto Europeo. Experta en Peritación Judicial Psicológica. Ha publicado más de diez libros de psicoanálisis, medicina y poesía. Entre ellos, destacar sus publicaciones de Medicina Psicosomática y La Mujer del Siglo XXI.

Lo segundo es no dejarse llevar nunca por los afectos en la toma de decisiones: Por ejemplo, no debemos elegir a un trabajador porque nos caiga bien o mal, o despreciar a un cliente porque no podemos soportar su carácter. Las decisiones deben apoyarse en datos objetivos: curriculum, trabajos previos realizados, disposición al trabajo en equipo si es un trabajador o capacidad de cumplir con los pagos, si es un cliente.

Y lo más importante: iniciar un camino, no es rechazar otros, los otros no están hechos, no son caminos para uno. No se renuncia a caminos, se hace uno. Por eso, decidas lo que decidas, que no te invadan después las dudas de haberte equivocado. Adelante con la decisión. Pero recuerda otra cosa, rectificar es de sabios, si ves que tu decisión lleva a consecuencias no deseadas, has de saber aceptar el error, dar marcha atrás y tomar otro camino. No podemos ser tan narcisistas como para no reconocer que nos hemos equivocado y permanecer en el error.

Decidimos diariamente cientos de cosas, grandes y pequeñas. En todas las decisiones está jugado nuestro deseo, si solemos decidir siempre en contra nuestra, o si siempre hemos dejado que la vida o los otros decidan por nosotros: hicimos la carrera que nuestro padre quería, nos casamos con la novia que le pareció bien a la familia, etc. Y ahora nos preguntamos ¿por qué no somos felices? La respuesta está en la decisión, la hemos delegado, el propio deseo ha sido cercenado, nos hemos traicionado a nosotros mismos. Es el momento de consultar a un psicoanalista. Adquirirás fuerza para tener en cuenta tu deseo y hacer tu propia vida, no la de los otros.

Por Alejandra Menassa

www.alejandramenassa.com

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