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Hoy en día nos enfrentamos a problemas como el incremento de la población, las desigualdades sociales, el efecto invernadero, la destrucción de la capa de ozono, la humanización del paisaje, la erosión, la desertización, la destrucción de la selva, los residuos domésticos o la escasez de agua, entre otros. Todo esto son indicadores que estamos llegando al límite de la capacidad de carga del planeta.

¿Por qué debemos seguir promoviendo una economía contaminante?

La industria actual se fundamenta en la dependencia en sistemas y equipos con baja eficiencia energética, en recursos energéticos no renovables, en actividades con gran intensidad en uso de materiales, con un uso irracional de los recursos naturales y con un grave grado de riesgo climatológico.

Es por ello que durante los últimos años estamos experimentando un cambio en los patrones de consumo. Cada día somos más los que nos preocupamos por la trazabilidad de los productos que consumimos; donde la contabilidad ambiental, social y económica resulta vital para una elección responsable. El intercambio de productos o servicios se esta viendo reemplazo por la interacción apoyada por las redes sociales y la web en la era de la información. El valor intangible, la reputación y la autenticidad se están convirtiendo en los factores esenciales en la toma de decisión de compra.

Para poder satisfacer a estos nuevos consumidores resulta vital contar con una estrategia a largo plazo, donde los factores esenciales deben fundamentarse en:

Ciclos cerrados de materiales,

La reducción del cambio climático, consumo de agua o residuos,

La mejora en la eficiencia energética,

La conservación de la biodiversidad o el patrimonio histórico

El fortalecimiento de lazos con las comunidades locales.

La clave del éxito en la nueva era se fundamenta en los principios de la sostenibilidad y responsabilidad social, los cuales nos permitirán:

Mejorar la imagen externa e interna de la organización,

Comunicarnos de forma más fluida con los grupos de interés,

Potenciar la cultura y valores corporativos de la entidad,

Alinear e identificar el capital humano con la estrategia de la organización,

Mejorar del clima laboral interno, aumentando el sentimiento de orgullo y pertenencia.

El resultado es el incremento de las ventas, un mejor posicionamiento competitivo, reducir las desigualdades sociales y garantizar la supervivencia a largo plazo de la organización.

EL CONSUMIDOR DEL SIGLO XXI

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