Madresfera Magazine 17 - Septiembre 2018 - Page 65

[ EDUCACIÓN ] toestima segura (coloquialmen- te conocida como “alta autoes- tima”), que implica quererse a sí mismos de la manera correcta, es decir, de una manera verda- dera, genuina. P: ¿Cuál es el principal error que cometemos como padres? R: Los estudios demuestran que los factores educativos que más correlacionan con rasgos narci- sistas en niños y adolescentes son el híperelogio, la sobredi- mensión de las capacidades del niño, y el cariño/atención condi- cional a los logros. “Los niños deben aprender que tienen que hacer lo que quieran hacer porque les gusta a ellos, no porque les reporte más aplausos o atención” P: No sé si el entorno educativo también es un factor importante de influencia en este sentido. ¿Fomentan las escuelas la competitividad? R: Sí, por supuesto, el contexto socioeducativo en el que se crece también influye muchísimo, es otro factor ambiental muy importante. De todos modos, la com- petitividad en sí misma no tiene por qué ser mala. La competitividad si se hace según unas normas que todos respetan, en igualdad de condiciones, entendiendo que unas veces se gana y otras se pierde, respetando a los demás participantes, por iniciativa y motivación propia de querer mejorar o hacer cosas, no por demostrar nada a nadie, por recibir aplausos o likes, por “recuperar” la atención perdida, por envidia, o por aplastar y humillar a alguien, no tiene por qué ser dañina en sí misma. P: Mencionas en un capítulo del libro que debemos aprender a elogiar y para ello no podemos hacer- lo desde el objetivo conseguido sino desde el cami- no que ha llevado a la consecución de ese objetivo. ¿Cómo aplicarlo en la práctica? R: En efecto, los niños deben aprender que tienen que hacer lo que quieran hacer, realmente porque les gusta a ellos, no porque les reporte más aplausos o atención, o adaptándonos a los nuevos tiempos, más likes en el Facebook. Si el niño hace algo por la aprobación externa nunca será feliz haciendo eso. Sin embargo, si lo que le gusta hacer es, por ejemplo, afilar lápices, aunque no sea algo “muy mediático”, será feliz haciéndolo, y de tanto que le gusta y lo disfruta, podrá llegar a ser un maestro o crear una escuela en “el arte de afilar lápices”. La manera de hacerlo es, por ejemplo, describiendo el proceso: “[Aunque el resultado ha sido malo] Has hecho un gran partido”, “Te ha costado, pero al final has con- seguido dibujar el volcán” o “Hoy has estudiado mucho”; mostrando cómo nos hace sen- tir: “Después de lo que has tra- bajado, estoy muy contento de que hayas aprobado el examen” o “Me gusta ver cómo practi- cas violín para conseguir ha- cerlo bien”; haciendo especial hincapié en la acción que le ha llevado a conseguir el objetivo independientemente del resul- tado, “¡Buen trabajo!”, “¡Bien intentado!”, “¡Qué eficiencia!”, etc. Si adoptamos una postura maniquea en la que solo exis- te el logro/premio y el no-logro/no-premio estaremos fomentando el miedo al fracaso y la intolerancia a la frustración (y como consecuencia, frenando la oportu- nidad de aprender de los errores), el que solo realice la actividad en la que es “el mejor” -y así se asegura los halagos y el cariño-, y que solo se motive a hacer cosas por la repercusió n externa que reciba, dejando de hacer aquello que realmente le gusta, lo que afectará nega- tivamente a su autoestima, seguridad y personalidad. Y finalmente, apuntar que lo que nunca se debe ha- cer es elogiar solo la consecución del objetivo y encima de una manera absoluta y comparativa, como “eres el mejor del mundo”, “eres el que mejor ha cantado de tu clase”, “eres el más guapo de la ciudad” o “habéis perdido por culpa de tus compañeros que no te han pasado la pelota”. P: ¿Es posible escapar de una cultura del narcisismo en el mundo actual que vivimos? R: Por supuesto, y proporcionar las herramientas ne- cesarias para ello, tanto para los niños como para los adultos, es el principal objetivo del libro. La vida es un viaje, y a mí me gusta imaginarla como un viaje en tren. El libro trata de proporcionar las he- rramientas, utensilios y enseres necesarios para meter en el equipaje que le preparemos a nuestros hijos para el viaje y así, cuando tengan que coger ese tren que es la vida y enfrentarse al mundo real, puedan afrontar y capear todo el tsunami narcisista de la cultura del “yo” que se les va a venir encima, y no se desmoronen por no tener un móvil nuevo cada semana o no se depriman por no tener muchos likes en el Facebook. ■ SEPTIEMBRE 2018 • mama • 65