Madresfera Magazine 17 - Septiembre 2018 - Page 63

[ EDUCACIÓN ] El psicólogo Julio Rodríguez López aborda en su libro Prevenir el narcisismo , la necesidad de una vuelta de tuerca en la educación de los hijos para lograr que sean quienes quieran ser. POR DIANA OLIVER Julio Rodríguez López, doctor en Biología y psicólogo, trabaja como investigador en la genética de trastornos psiquiátricos en la Fundación Instituto de Investigación de Santiago de Compostela (FI- DIS). Acaba de publicar Prevenir el narcisismo (Plataforma Editorial), un libro en el que aborda la nece- sidad de una vuelta de tuerca en la educación de los hijos para lograr que sean quienes quieran ser. Sin trampa ni cartón. Para ello, ve im- prescindible luchar contra el narci- sismo que dirige nuestras vidas. PREGUNTA: ¿Vivimos en una so- ciedad más narcisista que la de hace unas décadas? RESPUESTA: Sí, sin duda, diversos estudios muestran que los rasgos narcisistas han aumentado expo- nencialmente en la población des- de los años 80-90, y no solo eso, sino que, lamentablemente, la em- patía, que es una de las capacida- des más importantes a la hora de prevenir y acotar el narcisismo, ha descendido en igual medida en las últimas décadas. P: ¿Qué factores han influido en ese auge del narcisismo? R: El componente genético del narcisismo, aunque existe, es muy bajo, lo que indica que los factores ambientales juegan un gran papel en el desarrollo de rasgos narcisistas. La cultura del yo, del ensalzamiento del “parecer” y el “tener” por encima del “ser”, y especialmente el auge de las redes “sociales” que están orientadas la expo- sición de la imagen y la vida de uno mismo de una manera ses- gada, y al establecimiento de “re- laciones sociales” superficiales, desapegadas y fugaces, son los principales factores. Este auge de las redes sociales, o del mundo virtual en general, ha ayudado a incrementar los rasgos narcisistas de dos maneras: por una parte, como he señalado anteriormen- te, es la materialización perfecta de la personalidad narcisista, ya que en las redes sociales, por una parte, como en la mente del nar- cisista, solo se muestran las cosas buenas y maravillosas, además, de una manera inflada y sobredi- mensionada, es decir, además de solo mostrar lo bueno, no es real, pues está modificado por filtros de belleza, arreglos de photos- hop, o incluso por una recreación teatral que solo existe para la foto; y las “relaciones sociales” que se dan en ellas son superficiales y no implican apego ni implicación emocional; y por otra, ofrecen un mundo paralelo en el que el narci- sista puede “vivir” su fantasía de grandiosidad sin límites y sin necesidad de que tenga correlato con la realidad. En el mundo real, el narcisista SEPTIEMBRE 2018 • mama • 63