Madresfera Magazine 16 - Mayo 2018 - Page 90

[ OCIO EN FAMILIA ] nuestra propia infancia olvidada y volvemos a jugar, volvemos a sentir que somos capaces de crear desde la nada un universo generoso y divertido. DO: ¿Qué ha supuesto la paternidad para ti? JB: Hogar, calma, centro, bandera, ternura y vida. Mi hija me enseñó a ser capaz de sostener mi amor y mis palabras, a ser, compartirme y cuidar lo cercano. La paternidad hizo también que la relación con mis padres fuera todavía más sana. “Ahora soy como vosotros”. Ahora entiendo todo. Un profundo agradecimiento recorrió mis entrañas el día que dejé de ser hijo para convertirte también en padre. Más humilde, más cercano y realista. Mi relación con mi mujer es mucho más real, divertida, profunda. Cada uno en su sitio, al servicio de uno mismo y al a vez al servicio del otro. Nos miramos, nos cuidamos, nos queremos y nos invitamos siempre a no caer en los mecanismos típicos del miedo al amor. Nos ayudamos a ver nuestros puntos ciegos, nuestras excusas y desde ellas crecer y crecer. DO: Hace ya casi un año que lanzasteis el crowdfunding que os ha permitido hacer En el corazón de la Hembra Maga una realidad y en la web afirmabais que “esta obra devuelve la atención y la mirada más tierna y real a un proceso para el que no hay preparación, ni retorno, sólo piel y conciencia”. ¿Hace falta pararnos más a tomar conciencia de lo que supone la maternidad y la paternidad en nuestras vidas? JB: Sin duda. La paternidad es un nacimiento, una nueva identidad. Ser conscientes de la frontera que cruzamos, de la nueva relación de amor que comenzamos a tejer. Un hijo nos sitúa frente a un espejo que respira, llora, juega y nos dice cosas que quizás no nos gusten. Y ahí, en eso que no me gusta, en eso que no acepto en mí reside su sabiduría y su entrega. La única forma de desoír la palabra de un hijo es a través de la autoridad y el grito. No sé si el ritmo loco en el que estamos metidos nos obliga muchas veces a afrontar los cuidados y la crianza con cierta angustia o estrés… ¿Qué opinas? Desde luego las nanas son una oportunidad para parar y coger aire. Saborear el momento. La paternidad exige tiempo y paciencia. “Vivimos en una Pero nuestros horarios angustia que muchas no hacen posible que el niño pueda vivir así. Más veces no es nuestra” de una vez me he visto poniéndole los zapatos a mi hija diciendo “vamos que llegamos tarde” y luego me pregunté: A dónde y al servicio de quién. Y me doy cuenta de que estoy poniendo la necedad de “llegar a la hora” más que el disfrute del tiempo del proceso que mi hija precisa para ponerse los zapatos y del tiempo que necesito yo para aprender de su ritmo. Vivimos en una angustia que muchas veces no es nuestra. Vivimos en tiempo que son de los demás, en necesidades de los demás, en el qué dirán del afuera. En lo que se supone que tenemos que hacer. 90 • mama • MAYO 2018 [ OCIO EN FAMILIA ] nuestra propia infancia olvidada y volvemos a jugar, volvemos a sentir que somos capaces de crear desde la nada un universo generoso y divertido. DO: ¿Qué ha supuesto la paternidad para ti? JB: Hogar, calma, centro, bandera, ternura y vida. Mi hija me enseñó a ser capaz de sostener mi amor y mis palabras, a ser, compar- tirme y cuidar lo cerca- no. La paternidad hizo también que la relación con mis padres fuera todavía más sana. “Aho- ra soy como vosotros”. Ahora entiendo todo. Un profundo agrade- cimiento recorrió mis entrañas el día que dejé de ser hijo para conver- tirte también en padre. Más humilde, más cer- cano y realista. Mi relación con mi mujer es mucho más real, divertida, profun- da. Cada uno en su sitio, al servicio de uno mis- mo y al a vez al servicio del otro. Nos miramos, nos cuidamos, nos que- remos y nos invitamos siempre a no caer en los mecanismos típicos del miedo al amor. Nos ayudamos a ver nuestros puntos ciegos, nuestras ex- cusas y desde ellas crecer y crecer. ciencia de lo que supone la maternidad y la pater- nidad en nuestras vidas? JB: Sin duda. La paternidad es un nacimiento, una nueva identidad. Ser conscientes de la frontera que cruzamos, de la nueva relación de amor que comen- zamos a tejer. Un hijo nos sitúa frente a un espejo que respira, llora, juega y nos dice cosas que quizás no nos gusten. Y ahí, en eso que no me gusta, en eso que no acepto en mí reside su sabiduría y su entrega. La única forma de desoír la palabra de un hijo es a través de la autoridad y el grito. No sé si el ritmo loco en el que estamos me- tidos nos obliga mu- chas veces a afrontar los cuidados y la crian- za con cierta angustia o estrés… ¿Qué opinas? Desde luego las nanas son una oportunidad para parar y coger aire. Saborear el momento. La paternidad exi- ge tiempo y paciencia. Pero nuestros horarios no hacen posible que el niño pueda vivir así. Más de una vez me he visto poniéndole los zapatos a mi hija diciendo “vamos que llegamos tarde” y luego me pregunté: A dónde y al servicio de quién. Y me doy cuenta de que estoy poniendo la necedad de “llegar a la hora” más que el disfrute del tiempo del proce- so que mi hija precisa para ponerse los zapatos y del tiempo que necesito yo para aprender de su ritmo. Vivimos en una angustia que muchas veces no es nuestra. Vivimos en tiempo que son de los demás, en necesidades de los demás, en el qué dirán del afuera. En lo que se supone que tenemos que hacer. “Vivimos en una angustia que muchas veces no es nuestra” DO: Hace ya casi un año que lanzasteis el c B[[]YHH\Z]YX\[[ܘ^ۂHH[XHXYH[HX[YYH[HXY\BXXZ\]YH8'\H؜H]Y[HH][pۈHBZ\YHp\Y\HHX[H[\\H[]YB^H\\XpۋH]ܛY[HۋBY[Xx'K0XH[H\\p\HX\ۋBL(X[XB(HVH  H