Madresfera Magazine 16 - Mayo 2018 - Page 49

ción? ¿Es inevitable que la maternidad nos cambie de una u otra forma? R: Está siéndolo ahora. Ser madre te ancla al pre- sente. No recuerdo cómo era mi vida antes de él. No recuerdo si quiera cómo era mi hijo hace un mes. Solo lo recuerdo como es ahora. Y eso me encan- ta. Me mantiene en el presente de una manera que antes no había experimentado. Y como casi todas dicen, he desarrollado una paciencia increíble. Soy capaz de estar con él en brazos esperando que se calme o mirándolo, o intentando que eche los ga- ses no sé cuánto tiempo. Y no me importa. Preferiría estar cenando con mi marido, pero lo hago y respiro y no me altero. Mi madre me dice que le encanta verme con mi hijo porque estoy siempre muy tranquila, aun cuando está nervioso, gritón o llorando. Y la verdad es que ahí me ha sorpren- dido la maternidad. Tengo más calma de la que pensaba. un sacaleches, una neverita y bolsitas para no desper- diciar ni una gota de leche que le pueda dar a mi hijo. Esto también implica dormir menos porque, cuando viajo, me despierto para extraer la leche y siempre cojo el primer vuelo o tren que sale para separarme el menor tiempo posible del niño. Esto también forma parte de mi conciliación. Música compartida en familia P: ¿Es incompatible ser padres con ir a conciertos? ¿Qué te parece que los menores puedan entrar en las salas de conciertos? R: Es una gran noticia. Yo estoy deseando que el niño tenga edad para poder llevarlo y descubrirle mis bandas favoritas y que venga a los míos. Ade- más también hay conciertos matinales y eso sí que me pa- rece maravilloso. Los domingos por la mañana escuchando a De Pedro en el Teatro Price son un planazo. “La música no es sólo ocio, la música es cultura.” P: Hablemos de conciliación, por cierto, que si ya de por sí es casi una utopía en nuestro país no sé si más aún en el caso de profe- siones como la tuya. ¿Cómo afrontas este aspecto de tu profesión? ¿es una tarea complicada? R: Es muy difícil y voy a ser muy clara: la única mane- ra de conciliar ha sido ahorrando. Trabajo en casa así que si estoy cuidando del pequeño es imposible tra- bajar. Ni un poco. Así que tengo una chica maravillosa que lo cuida, le canta, le cuenta cuentos y yo estoy a pocos metros. Cada ratito voy a ver cómo está, a darle el pecho, a jugar con él. No me separo mucho, pero puedo trabajar. Mucho menos concentrada que antes, claro. Y he conseguido hacerlo gracias a que puedo per- mitírmelo. Sin dinero, no se puede. Yo no sé cómo lo harán otras familias, pero en nuestro caso desde antes de quedarme embarazada empezamos a ahorrar para este momento y gracias a que fuimos precavidos ahora puedo trabajar y cui- darlo. Hay una cosa que me encanta de esta conciliación y es que la chica está hasta las siete de la tarde, así que cuando se va soy “sólo” mamá. Se acabó con- testar correos electrónicos, coger el teléfono, pen- sar en nada. Estoy con él hasta que se duerme y es maravilloso. Los fines de semana no se trabaja. Solo estoy con mi marido y el niño. Y eso me gusta. Los ratos que tengo para trabajar los aprovecho más que nunca. Y eso sí, perder el tiempo, irme de casa para una tontería, me mata. Me hace daño físico. Elijo muy bien los proyectos y las horas que paso fuera de casa porque salir y dejarlo para no hacer algo productivo me cabrea. Cuando tengo que estar fuera voy acompañada de P: Nos decían hace unos meses los chicos de la Billy Boom Band que ellos se lanzaron a crear la banda tras La sonrisa de Julia porque cuando se convirtieron en padres y empezaron a buscar música y otros contenidos culturales para disfrutar en familia no encontraban cosas para el disfrute de todos. ¿Cómo consideras que está el sector de la música infantil? ¿Falta cali- dad en sus contenidos o cada vez hay más bandas implicadas? R: Los niños tienen que escuchar buena música. Ese es el criterio, así que es lo que escuchamos en casa. Por la mañana siempre nos despertamos con La mañana de Edgar Grieg. Por las tardes bailamos con Belle and Sebastian, el baño es con Albert Pla y la última t XH[\HܛZ\\ۈH][ۘ[ [Xp[\XHZ\[[ۙ\H\[[ۙ\]YBYH[[؜H\X\\YY\\˂܈\Y\]YH^H[[ۙ\X[Y[H[B[[\]YH\0[]^HY[\ܙ[]YH[\܋B[H\]YHHYHHۚYX[\HY[B[[ۙ\H\[X[Hp\\YYYB[YY YZ܋H\H\Z[\X[HYHٙHHpBXK0\0\KۘY\[[]\X[ [KBp[[Hܝ[YY\H\[\”܈\Y\ˈ\H\[\HˈHpXB\[HpXH\[\KܘXX\H[BX[[[\[HYYY [Y[HH[œH^\KHpXH[\K[KXB[\^]YHH^\\]YH[[[ˈHpBXH\X\\XHHۈ[HH\ٜ]K[œ]YHH\[K8PVS N8(X[XB(