Madresfera Magazine 15 - Marzo 2018 - Page 13

[ POST DESTACADO ] vamos. La peque salta en los charcos, una señora me mira y me dice que “se va a calar”. “No importa”, le digo, y me mira con cara rara; nos vamos a casa y por el camino hay andamios en un edificio, más ruido de obras, la peque me mira asustada y corre. Esperamos en un semáforo. Ella sabe que tiene que esperar a que se ponga verde, pero la mayoría de gente se lo salta y pasa en rojo. “¿Ama por qué pasan si está en verde?”. No sé ni qué decirle, solo que no lo hacen bien y que les puede pillar un coche; pasa una moto acelerando (más ruido). Llegamos a casa. Todo esto que es algo habitual en nuestras vidas demuestra que las ciudades no son amables con los niños. Sé que lo ideal sería vivir en el campo o en un pueblo más pequeño, pero no es posible que todos lo hagamos; además las ciudades cuentan con la ventaja de tener más servicios y transportes a mano. Eso no está mal del todo… Pero ya que vivimos en una ciudad, me pregunto si no se podrían dar más pasos para mejorar el entorno y que los peques no tengan que sufrir tanta contamina- ción acústica por los coches acelerando, sus pitidos o las obras. Tampoco tanta contaminación que generan coches y motos. Estaría genial que tuvieran espacios más adecuados para jugar que no solo se reduzcan a un parque de corcho con la misma clase de columpios. Incluso tener parques a cubierto para cuando llueve, algo que en el norte debería ser obligatorio. más naturales, con areneros bien cuidados, con zonas para jugar con agua, con tierra, fomentar huertos urbanos; una ciudad con conductores más cívicos y peatones más concienciados (esto sí que es difícil…). Sé que suena utópico, pero hay países que tienen ciudades así, ciudades amables con la gente y sobre todo con los más pequeños, que no se merecen todo ese estrés que les genera la ciudad (gente con prisas, humos, ruidos por todos los lados). Yo por mi parte intento no caer en ir corriendo con prisas, aunque no siempre lo consigo, por desgracia. Huimos de parques abarrotados e intentamos salir el fin de semana al aire libre donde pueda jugar sin miedo a que la atropellen y sin tantos ruidos que ago- bian. De momento poco más podemos hacer mien- tras las instituciones sigan sin pensar en una parte muy importante de la sociedad: los niños. Confieso que nos encantaría vivir en un lugar más tranquilo, más pequeño y cercano a la naturaleza, pero a día de hoy es imposible, así que al menos intento vivir lo más slow posible, consumir de forma adecuada y sostenible, comer sano, respetar a la naturaleza y a las personas, criar con respeto a las necesidades de mi hija… y todo esto es lo que me gustaría que ella apren- diera, que otra forma de vivir y consumir es posible pese al entorno poco amable en el que vivimos. ■ Pienso en una ciudad con más zonas peatonales, con los coches más alejados del centro, con carriles bicicleta, con más zonas verdes, con parques de hierba para jugar, con zonas de juego con materiales MARZO 2018 • mama • 13