Madresfera Magazine 12 - Septiembre 2017 - Page 75

[ SALUD ] Su opinión la refrendaba la OMS en un informe para Europa: “Los esquemas autorreguladores o voluntarios suelen tener un alcance limitado, unos criterios débiles y una supervisión gubernamental limitada”. Pese a ello, el Gobierno y el Ministerio de Sanidad se siguen remitiendo al código PAOS, en el que se asegura que se introducirán mejoras. Sin detallar cuáles serán esas mejoras. Ni si servirán para dar la vuelta a un sistema de regulación viciado desde su concepción. “Hay resistencias, presiones e intereses que se oponen a que se sigan las recomendaciones de la OMS. Y esas presiones están influenciando de manera indebida en la toma de decisiones en materia de salud pública”, afirma el autor del estudio. “La mayor parte de los impactos publicitarios a los que se ven sometidos los niños son de alimentos y bebidas no saludables” Esas medidas, según Royo-Bordonada, pasarían, tal y como recomienda la OMS, por la implantación de un impuesto a las bebidas azucaradas, la prohibición de la publicidad de alimentos no saludables, el desarrollo de perfiles nutricionales para identificar alimentos y bebidas no saludables, de forma que solo puedan llevar alegaciones nutricionales aquellos productos con un buen perfil nutricional; la implantación de sistemas de etiquetado nutricional fácilmente comprensibles (tipo semáforo nutricional); la prohibición de la venta de productos no saludables a través de máquinas de vending en escuelas, centros deportivos y hospitalarios públicos; y también, por subvenciones e intervenciones destinadas a los grupos de población más vulnerables y desfavorecidos, a los que les cuesta más acceder a una alimentación saludable. Todo para acabar con una lacra, la del sobrepeso y la obesidad que, según el último informe Aladino del año 2015, afecta a más del 40% de los niños españoles entre 6 y 9 años y que está muy ligada a la sobreexposición a las pantallas y, con ella, a la publicidad de productos insanos. Porque la publicidad, desgraciadamente, también engorda. ■ El ejemplo de Chile A finales de junio de 2016 entró en vigor en Chile la que seguramente es la ley más restrictiva del mundo respecto a la comida basura, aprobada por el parlamento chileno justo un año antes con mucha polémica y mucha presión de la industria alimentaria. La misma, por poner algunos ejemplos de su alcance, obliga a los productos altos en azúcares, grasas saturadas o sal a ir etiquetados con un disco negro alertando de ello. Este tipo de productos, además, no pueden ser anunciados en medios dirigidos a menores de 14 años, ni tampoco vendidos, publicitados o regalados en centros escolares. “La ley busca promover el derecho a saber de las personas. El antiguo reglamento estaba hecho para que la gente no entienda lo que come y permitía vender basura como alimentos saludables”, explicaba tras la puesta en marcha de la ley Guido Girardi, senador chileno miembro de la comisión de Salud y uno de los grandes impulsores de la nueva normativa. Para Miguel Ángel Royo, esta legislación “es el camino por el que hay que ir”. “Lo triste de esta historia”, para el experto, es que en Chile no hayan tomado esta medida hasta que la situación no ha alcanzado cotas “difícilmente reversibles”, con el país convertido en el número uno en consumo de bebidas azucaradas y con una de las prevalencias de obesidad y diabetes más altas del mundo (Dos de cada tres chilenos presentan exceso de peso -sobrepeso u obesidad- en un país en el que se estima que cada hora muere una persona por alguna causa atribuible a la obesidad). “Lo deseable sería que tomásemos las medidas antes de llegar a situaciones tan extremas, porque además hablamos de medidas que son factibles y muy coste-efectivas, solo hace falta voluntad política y valentía para aplicarlas”, concluye. SEPTIEMBRE 2017 • mama • 75 [ SALUD ] Su opinión la refrendaba la OMS en un informe para Europa: “Los esquemas autorreguladores o vo- luntarios suelen tener un alcance li- mitado, unos criterios débiles y una supervisión gubernamental limita- da”. Pese a ello, el Gobierno y el Ministerio de Sanidad se siguen re- mitiendo al código PAOS, en el que se asegura que se introducirán me- joras. Sin detallar cuáles serán esas mejoras. Ni si servirán para dar la vuelta a un sistema de regulación viciado desde su concepción. “Hay resistencias, presiones e intereses que se oponen a que se sigan las recomendaciones de la OMS. Y esas presiones están influenciando de manera indebida en la toma de decisiones en materia de salud pú- blica”, afirma el autor del estudio. Esas medidas, según Royo-Bor- donada, pasarían, tal y como re- comienda la OMS, por la implanta- “La mayor parte de los impactos publicitarios a los que se ven sometidos los niños son de alimentos y bebidas no saludables” ción de un impuesto a las bebidas azucaradas, la prohibición de la publicidad de alimentos no saluda- bles, el desarrollo de perfiles nutri- cionales para identificar alimentos y bebidas no saludables, de forma que solo puedan llevar alegaciones nutricionales aquellos productos con un buen perf WG&6òF6;6FR67FV2FRWFЧVWFFWG&6l:6VFP6&V6&W2F6V:f&RЧG&6“&&6;6FRfVЧFFR&GV7F26VF&W2G&l:2FR:V2FRfVFrVW67VV26VG&2FW'Ff22ЧF&2 ;&Ɩ63F&: 7V'fV6W2RFW'fV6W2FW2ЧFF22w'W2FR&6;6:2gVW&&W2FW6ff&V6F22VRW27VW7F:266VFW"VƖVF6;66VF&RFF&6&"6V7&FV6'&WW6&W6FBVR6V|;V ;Ff&RFFV;#RfV7F:2FVCRFP2;2W7;W2VG&Rb;0VRW7L:WƖvF6'&VWЧ66;62F26VV&Ɩ6FBFR&GV7F262'VRV&Ɩ6FBFW6w&6FЦVFRF&:Vv&F)jVVVFR6PfW2FRVFR#bVG,;2VfЦv"V6RVR6VwW&VFRW2W:2&W7G&7FfFVVF&W7V2ЧF6֖F&7W&&&F V&VF6VW7FV;FW26V6:֖6V6&W6;6FRGW7G&ƖVF&֗6"W"wV2VV0FR7R66R&Ɩv2&GV7F0F2V;6&W2w&626GW&F06"WFVWFF26VF66Vw&W'FFFRVW7FRFFP&GV7F2FV:2VVFV6W V6F2VVF2F&vF2V&W2FRB;2F6fVЦFF2V&Ɩ6FF2&VvF2V6VG&2W66&W2( W'W66&ЦfW"VFW&V66&W"FR2W"Ч62VFwV&VvVFW7F&V6&VRvVFRVFVFVR6RW&֗L:fVFW"&7RЧ&6ƖVF26VF&W>( WЧƖ6&G&2VW7FV&6FPWwVFv&&F6VF"6V֖V'&FR6֗6;6FR6VBVFR2w&FW2V6&W2FRVWf&Ff&֖wVV 8vV&W7FRЦv66;6( W2V6֖"VVPVR.( ( G&7FRFRW7F7FЧ&( &VWW'FW2VRV6PFFW7FVFF7FVR6GV6;66F6ЧF2( Fl:6VFR&WfW'6&W>( 6V:26fW'FFVV;W&VV67VFR&V&F2V6&F26VFR2&WfV62FR&W6ЦFBF&WFW2:2F2FVVFF2FR6FG&W26V2&W6VFW6W6FRW66'&WW6R&W6ЦFBVV:2VVVR6RW7FVR6F&VW&RVW'6"wV6W6G&'V&R&RЧ6FB( FW6V&R6W,:VRF:Ч6V22VFF2FW2FRVv 6GV6W2FWG&V2'VPFV:2&2FRVFF2VP6f7F&W2W67FRVfV7Ff266RfFfVFB:F6fЦVL:&Ɩ6&>( 66WR4UDT%$R#r( ( "s