Madresfera Magazine 12 - Septiembre 2017 - Page 37

ser musulmanes. Es decir, que no es un proceso largo, que son muy creyentes… ¡No! Por eso no se puede decir que esta violencia esté ligada al islam en su conjunto, lo que pasa es que estos mecanismos de generalización nos permiten sentir que comprendemos algo que no se puede comprender. Pero es solo una impresión, no es una explicación ni nos protege de nada. Todo lo contrario. Nos pone en una situación en la que vamos a ser más vulnerables porque a raíz de esta generalización aumentamos la discriminación y, con ella, creamos más caldo de cultivo para esos jóvenes que no tienen nada que perder. ¿Por qué es importante que, como padres y desde casa, trabajemos con nuestros hijos para transmitirles el valor de la tolerancia, de la aceptación del diferente, del no al racismo? Es muy importante, pero para transmitir esos valores hay que tener en cuenta la edad de nuestros hijos. Dependiendo de la edad la manera de enfocarlo será distinta. ¿Nos podrías poner algunos ejemplos? Sí, por supuesto. Los niños más pequeños, hablo de 4, 5 o 6 años, cuando se dan cuenta de las diferencias, buscan explicaciones. A esos niños hay que hablarles cuando se presente la ocasión, no negándoles la diferencia, y explicarles con palabras sencillas que todos somos diferentes, pero que esas diferencias nos hacen humanos. Las explicaciones en este caso serán sobre la diversidad, para que acepten que aunque el color de nuestra piel sea diferente, por debajo de esa piel todos somos iguales. Cuando los niños ya son más mayores, que ya leen y escriben, pasan por una fase normativa, de construcción identitaria en la que no les gustan las diferencias porque para construirse van a buscar lo mismo, gente igual que ellos. Si soy chico juego con los chicos y no con las chicas, si me gusta el fútbol voy con los que compartan esa pasión y no “La diversidad cultural es una suerte y no un obstáculo” con los que renieguen de ella… En este momento a los niños hay que darles modelos de identificación diferentes, gente que rompa con esos patrones de igualdad que ellos buscan, para hacerles pensar que el ser diferente no es algo que te haga menos y peor frente a otras personas. ¿Y en el caso de los adolescentes? Con los adolescentes hace falta algo más filosófico y político, porque ellos ya van a entender cosas sobre la discriminación, sobre la jerarquía, sobre la historia, sobre las colonizaciones… Con ellos se pueden tener discusiones más profundas porque están construyendo valores, formas de actuar en el mundo. Digamos que en las dos primeras etapas que comentábamos antes hablamos de un mensaje más afectivo, mientras que en esta última de la adolescencia nuestra labor es más de índole intelectual. ¿Qué consejos nos daríais a los padres para trabajar con nuestros hijos ese valor de la tolerancia? ¿Cómo podemos hacerlo? Hay muchas maneras. El primer consejo no es mío, sino de un psiquiatra británico que decía que con los niños sobre estos temas y sobre estos valores hay que ser auténticos, serios, profundos. Tenemos una responsabilidad con las generaciones que vienen y si nosotros tenemos ideas negativas sobre los extranjeros, en muchos casos porque no hemos tenido posibilidad de compartir espacios con ellos, hay que dar a nuestros hijos la posibilidad de que piensen diferente, de tener acceso a otras ideas y formas de pensar. Estamos en un mundo muy abierto y una de las maneras que tenemos a nuestro alcance para ayudar a los niños a aceptar la diferencia es valorar los intercambios: aprender idiomas, viajar, leer, ver películas, probar comida de otros países y culturas. Ésta es una manera de mostrar que nos hace mucho bien conocer cosas diferentes, que la diversidad cultural es una suerte y no un obstáculo. SEPTIEMBRE 2017 • mama • 37 ser musulmanes. Es decir, que no es un proceso lar- go, que son muy creyentes… ¡No! Por eso no se puede decir que esta violencia esté ligada al islam en su conjunto, lo que pasa es que estos mecanis- mos de generalización nos permiten sentir que comprendemos algo que no se puede comprender. Pero es solo una impresión, no es una explicación ni nos protege de nada. Todo lo contrario. Nos pone en una situación en la que vamos a ser más vulnerables porque a raíz de esta generalización aumentamos la discriminación y, con ella, crea- mos más caldo de cultivo para esos jóvenes que no tienen nada que perder. con los que renieguen de ella… En este momento a los niños hay que darles modelos de identificación diferentes, gente que rompa con esos patrones de igualdad que ellos buscan, para hacerles pensar que el ser diferente no es algo que te haga menos y peor frente a otras personas. ¿Y en el caso de los adolescentes? Con los adolescentes hace falta algo más filosófico y político, porque ellos ya van a entender cosas sobre la discrimi- nación, sobre la jerarquía, sobre la historia, sobre las colonizacio- nes… Con ellos se pueden tener discusiones más profundas por- que están construyendo valores, formas de actuar en el mundo. Digamos que en las dos primeras etapas que comentábamos antes hablamos de un mensaje más afectivo, mientras que en esta úl- tima de la adolescencia nuestra labor es más de índole intelectual. “La diversidad cultural es una suerte y no un obstáculo” ¿Por qué es importante que, como padres y desde casa, tra- bajemos con nuestros hijos para transmitirles el valor de la tole- rancia, de la aceptación del dife- rente, del no al racismo? Es muy importante, pero para transmitir esos valo- res hay que tener en cuenta la edad de nuestros hijos. Dependiendo de la edad la manera de enfo- carlo será distinta. ¿Nos podrías poner algunos ejemplos? Sí, por supuesto. Los niños más pequeños, hablo de 4, 5 o 6 años, cuando se dan cuenta de las dife- rencias, buscan explicaciones. A esos niños hay que hablarles cuando se presente la ocasión, no negándoles la diferencia, y explicarles con palabra )͕́Քѽ́ͽ́ɕѕ̰ɼՔ)́ͅɕ́́յ̸1́)́єͼ͕ͽɔٕͥɄ)ՔѕՔչՔȁՕɄ)͕ɕєȁ̈́ѽ́ͽ)Յ̸) Յ́Ž́儁ͽ́ɕ̰Ք儁)䁕͍ɥͅȁչ͔ɵѥل̴)Ս͸ѥхɥՔ́х́)ɕ́ՔɄե͔م͍ȁ)͵єՅՔ̸Mͽ䁍Օ)́́䁹̰́ͤф)щٽ䁍́Քх̈́ͧ͸䁹+ É͕́́́ɕ́ɄɅ)ȁՕɽ͔́́مȁѽɅ+ ͵́ɱ)!䁵Ս́Ʌ̸ɥȁ͕́)ͥոͥեɄɥՔՔ)́Ž́ͽɔѽ́ѕ́ͽɔѽ́مɕ)Ք͕ȁѥ̰͕ɥ̰ɽչ̸Q)չɕ́ͅɅ́Ք٥)ͤͽɽ́ѕ́́ѥم́ͽɔ)́Ʌɽ̰Ս́ͽ́Ք)ѕͥѥȁ̰́)ՔȁՕɽ́́ͥՔ)͕ɕєѕȁͼɅ́́)ɵ́ͅȸ)х́ոչ䁅Ѽչ)Ʌ́Քѕ́ՕɼɄԴ)ȁ́Ž́хȁɕ́مɅȁ)ѕɍ聅ɕȁ̰٥ȰȰٕȁ)ձ̰ɽȁɽ͕́́䁍ձɅ̸+%ф́չɄɅȁՔ́Դ)ȁ́ͅɕѕ̰Քٕͤ)ձɅ́չՕє䁹ոձ)MAQ%5 I܃)+