Madresfera Magazine 11 - Julio 2017 - Page 29

“Algunas estadísticas dicen que entre el 1,5% y el 2% de las adopciones resultan fallidas, otras elevan la cifra hasta el 6% cuando se trata de niños mayores de siete años” presumíamos de ser uno de los países que más niños adoptaba. Antes de aquello, aquí y en el resto de Europa se negaba la idoneidad a un 20 o 25% de los solicitantes, pero de pronto en España se pasó a una negativa de tan solo un 2 o un 3% de los aspirantes a padres adoptivos, y se alardeó de ello como si de una buena noticia se tratara”. Esto, según la psicotera- peuta, se produjo al menos en Ca- taluña por “imposición oficial”. ¿Y por qué se trata de un proble- ma? Para Vilaginés, “habría que ser muy rigurosos en la selección de padres adoptivos”, pero también tener muy en cuenta tanto una pre- paración previa a la adopción como un apoyo posterior para evitar en la medida de lo posible el fracaso de la adopción. Por ello, para la psicó- loga es importante que antes de presentar una solicitud de adop- ción, los posibles futuros padres adoptivos “lleven a cabo un trabajo en profundidad de introspección para poder descubrir qué es real- mente lo que motiva su deseo de adoptar”. También, que una vez confirmada la idoneidad para tener hijos adoptivos, la formación de estas personas continúe hasta la llegada del hijo y que sigan acom- pañados, tanto a nivel individual como grupal, durante al menos el La herida primaria En 1993, la psicoterapeuta estadounidense, y madre adoptiva, Nancy Newton Verrier publicaba “El niño adoptado. Comprender la herida primaria”. En él da la palabra a varios adultos que habían sido abandonados y adoptados, convirtiendo el libro en un testimonio de gran valor, pero, además, también aborda los efectos de la adopción en el adoptado desde la premisa de que todos los niños que son separados de su madre biológi- ca experimentarán abandono y pérdida. Incluso si esa separación se produce al poco tiempo tras el parto. Esto ocurre porque se produce una ruptura en la diná- mica madre e hijo (prenatal, perinatal y postnatal), lo que impide que se produzcan los intercambios que tie- nen lugar durante esas fases. Y ésto supone una pérdida muy difícil de reparar porque, aunque no recuerde nada, su memoria sensorial sí lo recordará. En opinión de José Luis Gonzalo, psicólogo clínico y psicoterapeuta especializado en traumaterapia y tras- tornos del apego, y autor de la web Buenostratos.com, esto es algo que ocurre. Y lo ve en la sensibilidad al re- chazo y a las separaciones y las pérdidas por parte de los niños adoptados. Sin embargo, cree que no todos los niños lo presentan con igual magnitud. ¿Por qué? “Pienso que si posteriormente los niños adoptados tie- nen la suerte de encontrarse con un cuidador que les dé afecto y les regule emocionalmente bien, conseguirán sanar bastante esta herida. Y si después, la familia adop- tiva es sensible a esto, le pone palabras, comprende al niño y le nutre adecuadamente en este sentido, los me- nores evolucionarán aún mejor”. Para el especialista en trastornos del apego el término “herida primaria” es “demasiado determinista”, por lo que prefiere citar a los grandes de la resiliencia como Cyrulnik o Barudy que se centran en la idea de que “una infancia infeliz no determina una vida”. Así, según Gon- zalo, un cuidador competente y un entorno adecuado, afectivo y solidario, podrían sanar total