Madresfera Magazine 11 - Julio 2017 - Page 70

[ CULTURETA ] ‘Bajo la piel del lobo’ Recuperar las emociones humanas a través de los cuentos tradicionales POR DIANA OLIVER E va Martínez Pardo es maestra y acaba de pu- blicar con la editorial Graó ‘Bajo la piel del lobo’, un libro para acompañar las emociones con los cuentos tradicionales. Y no hablamos de las versiones “edulcoradas” de Disney sino de los cuentos clásicos que reflejan lo humano que hay en nosotros. Porque, para Eva, “lo que lleva- mos dentro está compuesto de luces y de sombras, de virtudes y de flaquezas, de bondades y de maldades” y ser conscientes de eso nos hará más completos. No en vano, como ella misma dice, “no somos únicamente luz, solo hay que echar un vistazo al mundo”. Diana Oliver: ¿Por qué recuperar los cuentos tradi- cionales? Eva Martínez: Porque contienen una sabiduría sobre lo humano que hemos perdido de vista. Hoy en día nos han impuesto un modelo de bienestar que niega todo lo instintivo o todo aquello que se considera negativo. El resultado es que si no estamos siempre alegres, nos sentimos fracasados, o perdidos, es porque no sabe- mos gestionarlo demasiado bien. Nuestra rabia, nuestra tristeza, nuestra envidia o nuestro miedo son nuestros, nos pertenecen, vamos a vivir mucho mejor teniendo conciencia de ellos. Y eso es lo que nos dicen los cuen- tos, que recordemos que en nuestro interior habitan 70 • mama • JULIO 2017 brujas, lobos, hermanastras, princesas y héroes. DO: Según Charles Perrault, una de las “funciones” de los cuentos clásicos es advertirnos de peligros. ¿Hay que revisarlos o siguen vigentes esos peligros? EM: Yo no diría que tienen esa función. En realidad no sirven para nada, son un escenario de luces y sombras humanas. Nos muestran partes de nuestra psicología, algunas nutritivas y agradables, y otras destructivas e inconfesables, todas ellas nos pertenecen como hu- manos. Sí, todas. Los cuentos no son solucionadores, sino que permiten que cada uno encuentre la solución, por eso son tan valiosos, porque invitan a la elabora- ción personal de las emociones. Por ejemplo, un niño celoso de un hermanito nuevo tiene derecho a transi- tar por los celos, y a aprender a gestionar esas emo- ciones. Los celos –o las emociones- no tienen solución, no son algo que haya que arreglar, sino acompañar para que los niños puedan construir sus propias estra- tegias relacionales y emocionales. Podrán conseguirlo si el adulto les ayuda a aprender de la nueva situación. Y eso, necesariamente pasa por mirar de cara a los celos, dejar que el niño conecte con ellos, y pueda ex- presarlo sin reprimendas. En eso, los cuentos son un mirador excepcional: desde las hermanastras de Ceni- cienta, hasta los hermanos del Patito Feo, tenemos un