Madresfera Magazine 10- Mayo 2017 - Page 76

[ CULTURETA ] intransferible del papá suele ser de unos dos meses, pero claro, estamos hablando de dos meses de 13 o 16. Por cierto, los papás suecos se suelen coger la mayor parte de su permiso a partir de los 12 o 13 meses del bebé y tienen de plazo hasta los 12 años de la criatura. Y en España oímos campanas, y cogemos un poco de esto y de aquello, y nos quedamos con que los papás cogen dos meses, y nos olvidamos de cómo se han ido construyendo esas prestaciones, de que en Suecia ya tenían 12 meses de permiso en 1980 o de que son dos meses de doce, y que se los cogen ya cuando el bebé tiene más de un año. La European Women’s Lobby, la mayor red europea de asociacio- nes de mujeres, con sede en Bru- selas, logró hace unos años que el Parlamento Europeo apoyara su propuesta para establecer un mí- nimo de 20 semanas de permisos de maternidad, cosa que nos deja a España todavía muy atrás. El asunto no prosperó, y ahora resulta que la Comisión ha hecho una propuesta para ampliar los permisos paternos intransferibles hasta 4 meses en to- dos los países de la UE. Los grupos que están defendiendo los permisos iguales e intransferibles, y también las custodias compartidas impues- tas, tienen una visión de la pater- nidad muy patriarcal, y su influencia política explica en parte la actual deriva agresiva del patriarcado que estamos viendo, especialmente en los juzgados. Es- tos lobbies se retroalimentan con el neoliberalismo, que siempre ha apoyado un igualitarismo radical que entiende que maternidad y paternidad son la misma cosa, algo que en mi opinión es insostenible. ¿De ver- dad hay que explicar en medios políticos que mater- nidad y paternidad no son lo mismo? ¿Que la madre ha gestado nueves meses, y es capaz de amamantar? ¿Que el vínculo materno no se establece de la misma manera que el paterno, ni usa los mismos canales, ni influye en él la biología? En este punto de la conversación en el que la biolo- gía sale a colación y después de divagar un poco sobre las aportaciones de la Teoría Queer al discurso sobre la maternidad, se me ocurre preguntar a Patricia por el instinto maternal, ese que puso en cuestión la feminis- ta neoliberal Elizabeth Badinter en un famoso estudio de corte histórico. ¿Existe o no existe el instinto maternal? Claro es que tú dices “instinto”. Y la clave está ahí. No es instinto. Lo que estableció hace ya mucho tiempo el feminismo es que no es un instinto, porque los instintos son determinis- tas y propios de los animales, y está claro que hay mujeres que deciden no ser madres. Cosa que yo no sólo respeto sino que apoyo como una opción tan válida como la de la ma- ternidad. Yo misma he pasado bue- na parte de mi vida sin querer ser madre. Pero lo cierto es que además de seres humanos, somos anima- les. Nacemos y morimos, aunque a veces la gente se olvide de esto. Y somos vulnerables durante largos periodos de nuestra vida. Pero todo ello no quiere decir que el deseo materno, formulado ya como deseo y no como instinto, aunque segura- mente tenga relación con nuestra parte animal, no exista. La cuestión del deseo es tan enrevesada que no se pueden hacer generalizaciones, porque aún cuando una mujer defienda que es su pro- pio deseo lo que le ha impulsado a querer ser madre, podría plantearse si este deseo no ha respondido más a mandatos culturales que no le pertenecen. Pero yo desde luego niego completamente la afirmaci ۈ]YBX[[[\[Z[\\ۜX]\\YX[\œ]YHHY\[ۘ[HXH^\[XH[\[XKB\ˈ[\[X]\H^\K'[\[XH›H[\\H]YBHܚX[K\›X[p\H›p[ۜY[\XΈœ]YHH[\\B\]YH\›X[p\HB[[XH\0[\[XY\'B͂(X[XB(PVS M•0\Y[YHX]\YYXYH[B\Xpۈp\\pXH\H[[H\B]X\\][\KZܘH]YH[\pXHH\0H\BY[ۈ[HY\H[\]YH[\\HKB܈HH\XpۈXYK0ܙY\]YH[[[œ]YH\\\[܏