Madresfera Magazine 10- Mayo 2017 - Page 25

[ HISTORIAS PERSONALES ] “Pasé de ser una niña encantadora, gordita y feliz, a una adolescente seria y rebelde” mis compañeros. Pensaba que no me iban a creer o que me iban a echar a mí la culpa. También hubo una etapa en que creí que me merecía el maltrato”. A esos sentimientos, se une irremediablemente el miedo; miedo a las represalias de los acosadores si se entera- ban de que Sandra se había “chivado”. de niños es un error tremendo”. Con actitudes de minimización lo único que se consigue es norma- lizar situaciones que no son normales como es el caso de acoso escolar. “Situaciones de violencia que no deberían existir, momentos de acoso que nadie debería sufrir”. Si aún hoy no siempre es fácil detectar los signos de alerta que pueden hacernos sospechar de que existe algún tipo de maltrato, menos aún lo era para aque- llas familias y docentes de los años ochenta y noventa que no disponían de la información y las herramientas que existen sobre este asunto en la actualidad. De he- cho, ni siquiera contando con esa información es fácil darle visibilidad al acoso porque, realmente, a nadie le gusta admitir que sus hijos han sido acosados. Menos aún que sus hijos son los acosadores. “Solo entre personas con mucha confianza se habla de estas co- sas”. ¿Por qué ese ocultamiento? “Yo creo que sigue siendo una especie de estigma porque, entre otras cuestiones, el problema es que la mayor parte de las veces no hay forma de probarlo y muchos padres no son receptivos a solucionarlo”. ¿Está la sociedad cada vez más concienciada acerca de la gravedad del acoso escolar? “La so- ciedad está alarmada y somos muchos los padres que sufrimos acoso de niños y ahora no lo tolera- mos”, afirma Sandra. Sin embargo, insiste en que muchos maestros y directores siguen poniéndose a la defensiva, “o hacen la vista gorda”, ante el acoso escolar. “Aunque pueda parecer de otro mundo, hay profesores y maestros que prefieren obviar lo que ocurre o que, a pesar de estar viéndolo a diario y recibiendo quejas de los padres, no dan su brazo a torcer y siguen afirmando que son cosas de niños sin importancia”. Considera Sandra que las campañas de información para la población en general “sirven para informar y para que el acoso no esté escondido; para que se sepa que existe”. Sin embargo, esta madre, maestra y víctima de acoso escolar opina que quienes necesitan formación son los maestros que están con los niños cada día. “Tienen que saber prevenirlo y detectarlo cuando ocurre”. ¿Qué hacer entonces para poner fin a este proble- ma? “Yo haría una campaña en la que se contase lo que pasa realmente en una situación de acoso y la forma de aplicar la prevención para que no ocurra. Unas normas claras, unas rutinas y un contacto más directo con los niños ayudarían a lograrlo”. NORMALIZAR EL ACOSO ESCOLAR “Jamás se le puede quitar importancia a lo que le ocurre a un niño, siempre hay algún motivo para que llame tu atención. Pensar que son cosas o juegos Contra la normalización del acoso escolar, Sandra aboga por la prevención “y por que los niños sepan respetarse y conozcan dónde están los límites”. Sin embargo, lamenta que aún hoy en día nada haya cambiado y que la situación de maltrato “persista sin que se haya avanzado para prevenirlo o solucionarlo correctamente”. En ese sentido, pone como ejemplo la protección que se brinda a los acosadores: “Siem- pre, siempre, siempre se duda primero de la palabra de la víctima y con el acosador no se suele hablar hasta mucho después”. A los padres que son testigos de este tipo de mal- trato hacia sus hijos, aunque considera que es “difí- cil generalizar y más aún dar consejos”, les pide en primer lugar “hablar mucho con los niños” y, también, “guardar posibles pruebas a través de fotografías si tiene moratones, partes médicos si es el caso y escritos o dibujos de los propios niños”. En todo caso, la base primordial pasa por “no perder los nervios, dar mucho cariño al niño y empezar por hablar con el maestro-tutor para ponerlo al tanto de la situación”. Porque no, no es una cosa de niños. ■ MAYO 2017 • mama • 25