Madresfera Magazine 04- Mayo 2016 - Page 97

[ CUENTOS ] LOS TRES CUENTOS DE... Carlos de “Un papá como Vader” Mi afición por los cuentos y por ejercer de cuentacuentos nace desde el día que me convierto en padre. Ser padre ha sido un aprendizaje total en mi persona, entendiendo un pelín mejor el pasado, el presente y a mi mismo (bueno, tampoco mucho). En las historias, en los cuentos, tanto si son escritas o explicadas, hay magia, ilusión y, a menudo, un aprendizaje del mundo que te rodea. Lo explica muy bien la frase de Stephen King: “La única razón por la que una persona escribe una historia es porque a través de ella puede entender el pasado y prepararse para su muerte”. En mi caso, los cuentos, explicárselos a los niños y por supuesto ser padre, me ha cambiado la manera de ver todo lo que me rodea. Y esto es para siempre. Flotante ¡Cómo el Grinch robó la Navidad! Los fantásticos libros voladores del Sr. Morris Lessmore Editorial Océano Beascoa Lectorum “Un niño encuentra una cámara acuática en la orilla de la playa, revela el carrete, y en las fotos ve un mundo submarino que jamás hubiese imaginado”. “Los habitantes de “Villaquién” están preparados para celebrar la Navidad por todo lo alto como cada año, pero un monstruo verde llamado el Grinch… prepara un maléfico plan”. “Morris Lessmore adora las letras, los libros y escribir de todo lo que le ocurre y siente. Un día todo sale volando, incluso las letras de su libro, y su vida cambiará para siempre.” Hace poco descubrí este cuento. Aunque ya conocía por encima la obra del Dr. Seuss apenas había leído nada de él. Era escuchar “Grinch” y recordar con ardor de estomago el film de Jim Carrey. Pues bien, fue leer el cuento y cautivarme por completo. Su historia, sus ilustraciones con apenas colores, su texto en verso, su moraleja final y, sobretodo, ese personaje del que te enamoras desde el primer instante llamado “El grinch”. Hacer un cuentacuentos con “El grinch” es un éxito asegurado: Te diviertes, diviertes a los niños y hasta la peli de Carrey ya no te parece tan mala. Creo que cualquier palabra que diga sobre esta obra de arte se va a quedar corta. Lo más práctico es que vayáis a la tienda y os compréis esta joya de William Joyce. De verdad, ¡no lo lamentaréis! Y es que, ca H^]YH[[Y[YB]YY\^YH\Z˜ۈ\X[\[\X[ۙ\™H\ܚXH[]YKY[p\[H[Xpۈ]YH[YBX\KY[H[\]XpۂY\[K\[H^\Y[XH[ܛXBHY[]YH^H]YH۝\\X\H]\\HY[[YH[[H\[™HZ\]ܚ]ˈ[\X[ۙ\X[\[^[[[[›YYX[H[][XX\[[Y[HY\[HHpYX[]YHۛ[[ˈ\H8'\HX^8'K\[܈8'X\\'HHH[\[B\X[H\pۈ]YHY[HB' \]'KY[B]YY\ۙ\ۈpYX0XžHHX\H؛YYK\\ܚX\B\ۘZ\ۈ[Y[HY\[\˜H\[X\HY[]YH\[[˜X[XY]Z^\܈\œۈ[H[]X]ˈY[\H]YBY[Y[XY[ۈ8'[x'K[[[Y[\HHYHX\H[YH[X[YY[0[YHp\œ؜H[X˂PVS M8(X[XB(M‚