Madresfera Magazine 04- Mayo 2016 - Page 21

[ HISTORIAS PERSONALES ] N o debe ser fácil recibir la noticia de que el cáncer ha llegado a tu vida. A traición. Sin avisar: “El cáncer es una pesadilla que entra en nuestras vidas sin pedir permiso”. El 14 de septiembre de 2015 Miriam recibió en el Hospital Infanta Sofía la noticia que confirmaba sus sospechas: tenía cáncer de mama. “Recuerdo las palabras “es malo” nada más entrar en la consulta y poco más. Sé que el ginecólogo nos explicó cosas, dibujó características de mi cáncer… pero yo ya estaba como ida. Al salir de allí llamé a mi familia, que fue durísimo, y me hicieron alguna prueba más. Al dejar el hospital sólo pensaba en recoger a mis hijas y estar con ellas así que fuimos a buscarlas antes y recuerdo que hasta nos hicimos fotos juntas. Necesitaba tener fotos con mis niñas para recordar ese día tan horrible, verme la cara y saber que junto a ellas estaba alegre, que lo superaría. Las achuché toda la tarde”. Tampoco debió ser fácil hablarle a sus hijas de 4 y 7 años de la enfermedad. “Primero, cuando me hicieron las biopsias, les dije que iban a analizar si la tetita de mamá estaba buena o mala y a los días, claro, les tuve que dar la noticia de que el resultado había sido malo. Cuando empecé con la quimio lo que les conté es que me iban a dar un jarabe que me iba a provocar mucho cansancio, pero que mamá estaba bien, que era el jarabe el que ponía a mamá y a los bichos malos sin fuerzas para poder acabar con ellos. También les adelanté que me iba a rapar el pelo porque con el jarabe se me iba a caer y era mejor cortármelo que dejar pelos por toda la casa. En principio no les mencioné el nombre cáncer porque en todos lados se oye gente que muere de cáncer y no quería que lo escucharan sin estar yo presente. Pero un día mi hija, la mayor, me preguntó si yo tenía cáncer, porque una amiga del colegio se lo había preguntado y que como ella no lo sabía no había podido contestarle. Entonces les dije que sí, que lo que tenía era cáncer de mama. Otro día volvió del colegio y había oído a otra niña decir que de cáncer te mueres, y me dijo “¿a que no es verdad? Os podéis imaginar la situación. Respiré hondo y le dije que sí, que hay gente que se muere y otra que no y que yo no me iba a morir, que estuviera tranquila. Ahora las he preparado para la mastectomía, porque nosotras somos muy de desnudarnos juntas para la ducha y tal y no voy a empezar a esconderme. Y aunque al principio no lo entendían muy bien y no querían que me hicieran algo así, poco a poco lo han ido entendiendo. Al final ellas son las que han llevado todo con más naturalidad y normalidad. Me dicen que estoy preciosa sin pelo, me piden la peluca para ellas cuando me cure, me cuidan un montón…”, reflexiona. Miriam reconoce que no sabe si se puede aprender a convivir con la enfermedad pero admite que “no queda otra que seguir para adelante a lo que venga: quimio, mastectomía, radio…”. Porque, como nos explica, el cáncer “es una desgracia que nos llega sin esperarla ni pedirla, pero que sólo nos deja la opción de seguir para delante como podamos, algunos con más fuerzas que otros, pero siguiendo el mismo camino hacia algo incierto que todos esperamos que sea la recuperación de nuestra salud”. Para Vv"W6WFVFVF6W"7FfVVFFVVRVVFR6R6VG&FVVFW'FRVƖVF6;66VW&FR6&&"V7RV,:7Rf֖ƖW7L:6VFfF&7R&V7WW&6;6㠮( <:\:V&W&6F62V&W&FVF( #b( ( "#