Las Cronicas de Zenel ~El Clan Futuro~ - Page 7

El chico miró a su alrededor, y una sensación extraña, similar a la melancolía, lo hizo estremecerse. Entraba ya la tarde cuando el Pokémon comenzó a resoplar, y abrió los ojos, movió la cabeza e hizo ademán de levantarse, pero falló el intento, entonces el muchacho le ayudó a incorporarse lentamente. Ponyta seguía herido, pero ahora tenía mejor aspecto, y había recuperado la calma, sin duda, esa siesta había resultado reparadora, su crin ardía con algo más de intensidad, aunque aún estaba bastante débil. Al levantarse, el chico observó que el Pokémon tenía una cicatriz como de una quemadura en el muslo, era un símbolo extraño, del que no conocía el significado, sin embargo, no le resultaba del todo desconocido.

-¿Que vas a hacer ahora? Aun estás herida.- le pregunto el chico, a lo que esta respondió frotándole en hocico por el pelo, y resoplándole en la cabeza hasta despeinarlo.

Zenel sonrió, por primera vez desde hacía ya tanto que ni se acordaba, y se sintió bien, como si se hubiese liberado de un peso enorme, que le oprimía el pecho.

Está bien de momento puedes venirte a mi casa, tengo un pequeño patio trasero, con un montón de hierbas que nunca quito.- comento el chico, aun con la sonrisa en la boca, y el pokémon respondió con un suave gruñido en la oreja de Zenel.

Comenzaron a caminar lentamente, disfrutando el ambiente y el paisaje. Al llegar a casa el joven paso toda la tarde adecuando el patio posterior para instalar a Ponyta, al menos para que estuviese a gusto durante un tiempo, como le había prometido. Cuando hubieron acabado, jugaron hasta que anocheció, el pokémon estaba muy animado y parecía tener un carácter muy enérgico.

-Mañana por la mañana iremos a ver al señor Lobra, seguro que le caes muy bien- decía el joven mientras cerraba la portezuela del patio trasero, y se despidió de Ponyta con la mano.