Fiancee Bodas & Eventos Revista Digital Fiancee Diciembre 2016 - Page 255

E l dolor nos acompaña desde el nacimiento y hasta la tumba, la manera cómo lo enfrentamos nos fortalece o nos desgasta. En el sentido humano, el crecimiento duele. La búsqueda por mitigarlo genera costos y muchas ganancias a los que ofrecen soluciones. En la desesperación por desaparecerlo de inmediato, ingieren sedantes, analgésicos, narcóticos y paliativos que lo disminuyen temporalmente y hasta se vuelven adictos. Otros, para no enfrentarlo, lo enmascaran con alcohol y sustancias químicas, sobre todo el dolor emocional. Muchos más, de tanto sufrirlo, se acostumbran, lo vuelven un estilo de vida, fortalecen el umbral al dolor (umbral es la capacidad que tenemos de soportar la sensación de dolor). El dolor es un síntoma subjetivo que alerta sobre algún cambio, una señal de alarma cuando algo requiere atención. El cerebro es el master, en la zona del Tálamo interpreta las señales, recibe datos, procesa información y toma decisiones, una de las funciones más importantes es el instinto de conservación; mantenernos vivos, interpretar los estímulos que recibe y actuar en consecuencia. Con o sin daño orgánico, para el cerebro el dolor existe y es real. Dolores como fibromialgia, fatiga crónica, miembro fantasma en el caso de los amputados, son trastornos en donde no existe daño orgánico, pero genera dolor. El caso de Tatiana es ilustrativo. Ella padece fuertes dolores, agotamiento y depresión, ha peregrinado con muchos especialistas, le han ordenado todos los estudios clínicos posibles, los resultados se encuentran en los rangos normales. Le prescriben analgésicos, antiinflamatorios, vitaminas, productos milagro, células madre y hasta ha ido hasta con brujos; pero, nada funciona de manera permanente. No duerme bien, por las mañanas el dolor es intenso, al no encontrar alivio cada vez se siente más deprimida. Aceptó acudir a terapia en donde se enfrentó a sus traumas. De niña sufrió abuso sexual por parte de un familiar, confundida por el trauma, no lo había compartido con nadie; pero el cuerpo guarda memoria, en el presente, la pérdida de una relación amorosa trajo de nuevo el trauma de la infancia, e