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E l capital natural de la Tierra (suelo, aire, agua, bacterias, hongos, fl ora y fauna) produce todos los bienes y servicios am- bientales de los cuales depende totalmente la sociedad humana y su bienestar. A pesar de ello, actualmente existe una degradación de mayor escala en los ecosistemas. Todas las comunidades de seres vivos son importantes, pero particularmente los ecosistemas de las Áreas Naturales Prote- gidas (ANP) juegan un papel trascendental en la conservación de la biodiversidad, el capital natural y los servicios ecológicos que brindan. Sin embargo, su integridad ecológica no está totalmente garantizada por los decretos, programas de manejo y otras herramientas de esta naturaleza. A pesar de su alto valor no están exentas de amenazas, provocadas por el ser hu- mano o naturales; por esta razón los es- fuerzos de conservación dentro de sus zonas protegidas son acciones clave para el futuro de la biósfera. La restauración biológica es una forma de revertir la degradación de los ecosiste- mas, particularmente en las ANP’s donde gracias a ello aumenta la población de especies clave y/o amenazadas –justo las que están protegidas– mejorando por consecuencia su interacción den- tro y fuera de la zona resguardada. Esta práctica consiste en realizar una serie de acciones deliberadas que ini- cian o aceleran la recuperación de un ecosistema tratando de retornarlo a un estado que se asemeje al anterior a un impacto. En el sentido global in- cluye rehabilitación y/o recuperación. Ante el evidente impacto de la presen- cia humana prácticamente en todos los ecosistemas, los trabajos de con- La alta productividad primaria (plantas y otros fotosintetizadores) en los manglares, servación del capital natural pasan casi sustenta ciclos de nutrientes que dan origen a una gran abundancia y biodiversidad en estos ecosistemas como diversas especies de aves, entre las que se encuentran garzas blancas necesariamente por la restauración. La riqueza de los manglares de Nichupté Los manglares en México enfrentan varias amenazas. En particular los de Nichupté en Cancún, Quintana Roo sufren la presión humana que se manifi esta principalmente en la pérdida de la calidad del agua, frag- mentación del hábitat, la presencia de es- pecies exóticas invasoras, y por su posición geográfi ca, encaran el riesgo del paso de 22 fenómenos hidrometeorólógicos de gran escala, como huracanes, tsunamis, inun- daciones o tormentas. El Área de Protección de Flora y Fauna Manglares de Nichupté (Sitio Ramsar 1777) se estableció para proteger esta región, mediante decreto federal el 26 de febrero de 2008 y alberga 4,257 hectáreas en