EL BALONERO 1 - Page 17

Entretención

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El balon que llegó a la luna

Era un domingo como cualquier otro, Tom y su abuelo se encontraban en casa viendo el típico partido de los domingos. El abuelo de Tom era un jugador retirado de handball, el cual le contaba todos los días que veían los partidos sobre sus experiencias.

Ven Tom, veamos este partido -le dice a su nieto- han pasado años desde que jugué mi último partido, y todo está escrito en este libro. El libro que escribimos con los jugadores de ese entonces, en donde contamos nuestras más grandes hazañas como plantel.

Tom sin lugar a duda escuchaba y leía ese libro con mucha pasión. Le encantaba un capitulo en el que se mencionaba a su abuelo como el jugador destacado del partido. Tenía solamente 17 años, y gol a gol logró que el encuentro se diera a su favor sin ninguna complicación. Pero hubo un momento que destaca más, el complejo era al aire libre, la cancha de carpeta, color rojo y bordes azules. La zona era de color amarilla y la línea de 9 metros negra, una hermosura.

El abuelo corría y corría, de tal forma que la defensa no lo podía defender, saltaba como un puma y lanzaba con la fuerza de un león. Tanta era su veracidad dentro de la cancha que la única forma de detenerlo fue abrazarlo y lanzarse al suelo con él, falta sin lugar a duda, 2 minutos de expulsión para el agresor y penal a favor del abuelo.

Frente a frente del arquero, parado en la línea de 7 metros, pie izquierdo adelante y brazo derecho listo para ejecutar el penal, que, sin lugar a duda, ratificaría el buen desempeño del abuelo.

Amagó dos veces al portero, en este último se ha lanzado al lado derecho de la portería, el abuelo solo debía lanzar al lado izquierdo. Tan fuerte fue su lanzamiento que el balón fue expulsado del terreno, atravesó los árboles que se ubicaban a metros de la cancha, pareció que despareció de la tierra, el balón habría llegado a la luna.