Destinos y Negocios Magazine Número 06, Febrero 2019 - Page 21

Reportaje Especial

A medida que la gente se acerca al nuevo templo de la Virgen Morena, éste aparece como un hervidero de vida multicolor, un inmenso e ininterrumpido conjunto policromo de edades, etnias, trajes y atuendos, de hombres y mujeres, jóvenes y adultos sin distinción. La gente trae velas, rosarios, cuadros y estampas para bendecir al final de cada misa y que llevarán celosamente guardados a sus casas como reliquias santas de su peregrinación, de su encuentro con la Virgen.

Un observador que desde lo alto del presbiterio contemple con discreción este continuo río de gente, que pasa junto a la tilma de la Virgen de Guadalupe a través de las tres cintas transportadoras que no dejan de funcionar en todo el día, no puede dejar de percibir el lenguaje misterioso y expresivo de millares de rostros, de miradas intensas, de labios que musitan silenciosas plegarias, de madres o de padres que susurran algo a sus pequeños en brazos y les señalan o los levantan dirigiéndolos hacia la tilma mariana que está en lo alto, a varios metros de distancia. La expresión de esos rostros, es un espejo de las almas de los que allí llegan.

Una verdadera peregrinación al Santuario de la Virgen de Guadalupe no está completa si no se visitan los santos lugares del “Acontecimiento Guadalupano” viviendo la “Ruta de San Juan Diego al encuentro de la Virgen de Guadalupe” programa exclusivo de la empresa City Explorer, galardonado como mejor producto turístico cultural de México en el año 2017.