CRISÁLIDA CRISÁLIDA | Page 37

¿Cómo vamos a permitirnos el sentir empatía por los demás? ¿Cómo van a permitirse los demás el sentir empatía por nosotros?

Si no somos capaces de cuidar de nosotros mismos; Si no somos capaces de darnos un tiempo para nosotros mismos; Si no somos capaces de ofrecernos a nosotros mismos eso que nos gusta, nos agrada y nos hace felices, por el “qué dirán”; si no somos capaces de ser generosos con nosotros mismos… ¿Cómo vamos permitirnos el ser generosos con los demás? ¿Cómo van a permitirse los demás el ser generosos con nosotros?

Si no somos capaces de amarnos a nosotros mismos… No vamos a saber amar a los demás, y nadie podrá amarnos como nos gustaría ser amados.

Y es que… Si fuésemos capaces de gestionar nuestras emociones, si fuésemos capaces de comprender las de los demás; Si fuésemos capaces de tomarnos la vida con un poquito más de humor, reírnos de nosotros, reírnos con los demás; Si fuésemos capaces de no tomarnos las cosas tan a pecho, ni de manera tan personal; Si nos dejase de afectar lo que opinan de nosotros; Si dejásemos de juzgar y prejuzgar; Si fuésemos un poco más flexibles, un poco más tolerantes; Si supíesemos invertir tiempo en nosotros y en los demás; Si aprendiésemos a olvidar, pero sobre todo a perdonar, dejar de lado los rencores que solo nos hacen mal; Si dejasemos de fruncir el ceño; Si nos comunicásemos como personas, y no como animales; Si dejásemos la competitividad a un lado y aprendiésemos a colaborar; Si valorásemos más lo que tenemos y dejásemos de desear; Si dejásemos de buscar como locos la felicidad, en lugares en los que no está; Si mirásemos un poquito por los demás; Si comprendiesemos que existen las percepciones y no las verdades absolutas y que lo que tu ves blanco yo lo puedo ver negro y otro lo puede ver gris; Porque si, no todo es blanco o negro… Existe la escala de grises; Y… hablando de colores… Mientras exista el respeto, que yo sea blanco y tu seas negro no debe importar; En definitiva… Si supiésemos amar… Si supiésemos dejar de odiar… El conflicto ya no sería nuestro mal…

Si supiésemos amar, pero no ese amar de pareja de veinte “te amo”-s al día, si no, amar de verdad, amar de una manera sincera, desinteresada y real; A nosotros mismos, a los demás… A todo lo que nos rodea… A la vida… De esta manera quizá desaparecerían los conflictos y podríamos dejar de buscar la felicidad…

“EL AMOR ES LA FUERZA MÁS HUMILDE, PERO LA MÁS PODEROSA DE LA QUE DISPONE EL SER HUMANO”

(Mahatma Gandhi)

PARA REFLEXIONAR

Texto original de: Oihana Hernandez