Blablerías N°5 - Junio 2013 - Page 4

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DESPERTAR

A TIEMPO

Cuento

por William Arunategui, Willo

Se había prometido a sí mismo no llegar tarde al trabajo, más ahora que tanto le había costado encontrar un empleo nuevamente. Se compró entonces un despertador de alarma digital, de tono sutil e insistente. Aquella noche antes de acostarse lo programó tal y como lo indicaban las instrucciones del empaque. A la mañana siguiente, el aparato sonoro fue lanzado contra el suelo de un solo manotazo en el segundo intento de despertar a su dueño.

En el trabajo, la llamada de atención del jefe ante su llegada tarde, lo animó al mediodía a pasar por aquella tienda de segundazos, en cuyas vitrinas polvorientas aguardaban todo tipo de objetos antiguos. Así que aquel hombre se compró uno de esos viejos despertadores de timbre cardíaco, que al ponerse en marcha penetraba en los oídos y amenazaba con romper tímpanos, cortando de golpe y en seco el más profundo de los sueños.

Esa noche se entregó confiado a su descanso, con la plena seguridad de que esta vez despertaría a tiempo. La alarma del viejo despertador se hizo escuchar a las seis de la mañana, tan puntual como había sido programada, oyéndose no solamente en la habitación, sino también en los patios, apartamentos y corredores del resto del vecindario. Cuando por fin despertó, tenía la sensación de haber seguido durmiendo. Quiso verificar entonces la hora en su despertador, pero por más que lo buscó no lo halló por ninguna parte.

Presintiendo lo tarde que ya debía de ser, bajó rápidamente por las escaleras hasta alcanzar la puerta de la calle, a la vez que seguía vistiéndose. Al pasar por enfrente de la ventana de su cuarto, ubicado dos pisos más arriba, descubrió que, sobre el andén del edificio, se hallaban esparcidas pequeñas piezas de un viejo despertador. Solo al llegar

a la parada del bus, comprendió lo que había pasado con el suyo y el porqué de su desaparición.

En esta ocasión, uno de sus colegas de la oficina le había disculpado ante el jefe, aduciendo que su retraso se debía a una calamidad doméstica y, aunque el jefe no se comió de todo el cuento, la excusa logró salvar la situación.

Al final de la tarde ese mismo compañero le regaló un precioso y encantador reloj de “Cu-Cu”, con pajarito y todo, heredado de su abuelo y que podría ayudarle a remediar esas llegadas tarde.

Pero al día siguiente, aquel hombre no supo cómo explicar la misteriosa desaparición del simpático pajarito, ni cómo había sido arrancado de cuajo de su singular nido desde donde anunciaba las horas. La llamada de atención del jefe esta vez llegó acompañada de una carta en la que se le advertía claramente que bastaría solo una vez más para que pudiera seguir durmiendo todo lo que le viniera en gana, porque estaría despedido.

Esa misma tarde, el hombre recorrió todos los almacenes de artículos sofisticados en busca de una solución. Finalmente, con el poco dinero que le quedaba, se compró un moderno y particular despertador en forma de cápsula, del tamaño de un pulgar, con voz melódica y digital. El minúsculo dispositivo además de las diferentes opciones de melodías para escoger, contaba con una gama amplia de ruidos sordos y antisoñarrones.

Desde entonces, cada noche, este hombre se traga, antes de ir a la cama, el minúsculo objeto, no sin antes programarlo con la hora precisa de alarma. Logra, de esta manera, despertar a la hora deseada con un llamado que viene desde muy… muy adentro.

Lucas Piano

"Tú eres para mí"

de Kari Jobe