Blablerías N°12 - Octubre 2014 - Page 4

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Jorge Ortiz

Tonada para curar desvelos

Letra: Aldo Méndez

¿POR QUÉ ESCRIBO?

Porque el poeta se entromete en la forma de las cosas. Porque cada atardecer esconde su mensaje, y la injusticia, una palabra sin panfletos.

Un niño en la calle; una sopa de congrios; fosforescentes caballos marinos o las manos de una madre, no son lo mismo después de los poetas.

Las cosas existían antes de la palabra, pero distintas, muy distintas.

Y porque es preciso querer para escribirlo, yo sin dudas escribo porque quiero.

No es verdad que la vida se asemeje

a un tren con partida y con llegada,

ni que la muerte final, totalitaria,

sea la única muerte que nos mata.

Y no es verdad que la muerte nos espera

en un rincón, salvaje, agazapada,

y es mentira que la muerte es una sola,

la que llega inexorable, solitaria.

Porque existe también la muerte diaria,

esa muerte interior, muerte elegida,

la muerte de no vivir a toda furia

lo que depara al despertar, la vida.

Morir es no creer en que se puede

morir es no vivir la vida a pleno

es no quemarse la piel con sensaciones

es no arder en el fuego de lo nuevo.

Morir es no intentar, es detenerse,

es ser siempre una nube, nunca un trueno,

es no saber de saborear un vino

no descubrir de cada noche, un cielo.

Morir es no indagar, es no jugarse,

es no caminar por las cornisas

no preguntarse dónde queda el horizonte

es no marcar sendas nuevas en la vida.

Morir es no reír, no ilusionarse,

es creer inalcanzable la utopía

es no comprometerse, no arriesgarse,

es no tener un sueño como guía.

Por eso, es mentira que todo esté marcado

y que es posible vivir sin osadías

porque todo está por ser y si uno quiere

nace o muere, cuando empieza cada día.

Poesía