Agenda Cultural UdeA - Año 2011 NOVIEMBRE - Page 4

ISBN 0124-0854 Nº 182 noviembre de 2011 El vallenato que idearon los juglares se aleja de lo que se compone en la actualidad, generalmente, como canciones del género. El vallenato actual carece de lo que hace grande a las canciones de Alejo Durán, Juancho Polo, Rafael Escalona, Leandro Díaz… Carece de maestría, furia, en el uso del acordeón. Carece de letras bellas, repletas de humor, que trasciendan el sentimentalismo y el lloriqueo sin sentido. Hay que recordar que la necesidad de cantar del juglar vallenato tuvo un fin: establecer Quienes no nacimos allí, en Bolívar, Sucre, Córdoba, la Guajira, Magdalena o Cesar, imaginamos la parranda diferente. Pero conocerla conmueve. La reunión ocurre en un patio, con comida y licor, y, por supuesto, música. Pero sobre todo, con historias y amigos. Se va contando mientras se va cantando. Es el momento para recordar la vida y recordar que, lamentablemente, se acabará con la muerte, y con ella las bellas canciones. Porque, como dice Alberto Salcedo, cronista de los juglares, “cada patio consagrado a la parranda es un espacio que la vida le arrebata a la muerte”. relaciones con el mundo y con los otros, entenderse y entender lo sucedido a su alrededor. Luego, por supuesto, llegaron compositores que imprimieron otros Juan Fernando Gutiérrez, Coordinador Oficina de Comunicaciones del Museo Universitario de la Universidad de Antioquia. tintes, influenciados por otras músicas y por la literatura, pero sin abandonar el riesgo y el vigor, la poesía y el reto. Para terminar y comenzar con el placer de leer esta Agenda Cultural, dos cosas. Primero, el acordeón. Este instrumento de origen austriaco que apareció un buen día en las playas del Caribe colombiano, es, sin duda, el símbolo del vallenato. Cuando suena un acordeón se anuncia una historia de amor, de lucha, de trabajo, etc. Es el umbral para una revelación. Acontecimiento. Segundo, la parranda.